domingo, 22 de mayo de 2011

Primer libro a debatir

El martes 31 de mayo a las 18 horas
Andrés López dirigirá el debate de: "EL MITO AGRARIO" de Federico Bernal.
A continuación la síntesis:
CAPÍTULO I
EL 11 DE MARZO LA CUESTIÓN NACIONAL
El presente libro nació a partir de la crisis del 11 de marzo de 2008. Una crisis que se ha constituido en la expresión social, política, económica y cultural de la irresolución de la cuestión nacional en la Argentina.
El análisis de estas páginas pertenece a la denominada izquierda nacional y se propone anular el más tradicional y efectivo “modelo histórico-cultural” del coloniaje: el mito del destino agrario de la República Argentina. Un modelo impuesto por el sector social más retrógrado del país. Una superestructura espiritual destinada a subordinar, cultural, económica y políticamente a las mayorías argentinas.
¿CÓMO INTERPRETAR PUES EL 11 DE MARZO?
Se trata del primer choque entre los modelos antagónicos del país, entre las dos opciones que el capitalismo pone a disposición:
1. Modelo agro exportador de regresiva distribución del ingreso y concentración de rentas en una clase dominante minoritaria, de rechazo al origen hispanoamericano e indoamericano, de inserción mundial subordinada a un centro manufacturero y tecnológico dominante.
2. Modelo industrialista, científico y tecnológicamente autónomo y avanzado, económico y financieramente soberano, inclusivo y socialmente justo respetando el conjunto de la sociedad y las potencialidades económicas de la nación.
EL 11 DE MARZO Y LA FORMACION DE LOS ESTADOS NACIONALES EUROPEOS
Un bordaje universal caracteriza al 11 de marzo como la ocurrencia tardía del típico enfrentamiento entre sectores sociales de un mismo espacio geográfico y político. En efecto las naciones industrializadas de Europa soportaron diversos choques entre modelos de producción antagónicos: del feudalismo al capitalismo o dentro del capitalismo a un estadio superior de si mismo.
En términos generales corrigieron o eliminaron:
 El conservadurismo eclesiástico mediante la expropiación de sus bienes.
 El latifundismo y la concentración de tierras por medio de una reforma agraria burguesa.
 La ausencia de explotación de recursos naturales y agrícolas o bien su explotación anárquica transformándola en una regulada y planificada por el Estado destinada a la apropiación del excedente requerido por la industrialización principiante.
 La dependencia manufacturera extranjera, estimulando a la propia industria a través de políticas proteccionistas.
El resultado inmediato: la unificación territorial de grandes estados nacionales bajo un único centro político, económico y militar.
EL 11 DE MARZO Y LA PERIFERIA COLONIAL
Al confrontar la actual crisis argentina con naciones de igual o mayor tenor industrial aunque con idéntica raíz colonial permitirá explicar por qué a diferencia de la Argentina naciones como Canadá y Australia alcanzaron autonomismo político y económico, unificaron sus territorios basando su desarrollo y crecimiento en un modelo industrialista y socialmente equilibrado. Por algún motivo los argentinos quedamos a medio camino entre una colonia y un Estado-Nación moderno y soberano. Y es por esto que enfrentamientos como el del 11 de marzo siguen existiendo en nuestro país como en el resto de América Latina.
EL 11 DE MARZO Y LA FORMACION DE LOS ESTADOS NACIONALES DE LA PERIFERIA COLONIAL
Países como Estados Unidos, Canadá y Australia recién pudieron constituirse en Estados-Nación modernos y soberanos al abandonar su status colonial dentro de la división internacional del trabajo impuesta desde el hombre. Estos países consiguieron unificar política y económicamente los territorios coloniales e imponer un modelo industrialista. Esto se logro en un periodo que va desde 1776 (declaración de la independencia de Estados Unidos) hasta 1939 (nacimiento de Australia) cuando las naciones lograron:
1. Independencia política y administrativa al derrotar militar o políticamente a las fuerzas coloniales.
2. Independencia económica y protección de las industrias.
3. Unificación política, económica y militar de los vastos territorios heredados del sistema colonial.
EL 11 DE MARZO Y LA IGNORADA LEY DEL DESARROLLO NACIONAL
Como consecuencia de la colonización cultural que afecta a millones de argentinos, las leyes que originaron el desarrollo socio económico de las naciones del primer mundo continúan siendo tergiversadas y censuradas. Se ignora el rol de una cultura nacionalizada como propulsora de la industrialización, se ignora a esta última como la única herramienta generadora de desarrollo socio económico ascendente, equitativo y sostenible de cualquier nación.
Culturalmente habrá que volver a machacar en las atribuladas neuronas del pueblo el concepto del granero del mundo. Deberá recordarse a los súbditos que la argentina carece de otro destino que el de ser proveedor mundial de granos, cereales y carnes, y que la industrialización no hace más que retrasar el crecimiento económico.

CAPITULO II
AUSTRALIA Y CANADÁ
La industrialización europea dispuso para apenas cuatro países, la Argentina, Canadá, Australia y Nueva Zelanda el tren que les permitiría abandonar la estación del subdesarrollo. En ese tren se embarco la Argentina ya que era el único que había y sino había que perderlo. Al hacerlo dejaría atrás el sueño de una argentina gaucha fiel a su herencia hispanoamericana. Al tomar el tren de origen a un proyecto viable. Nuestro comercio seria ingles, nuestra cultura francesa, nuestro ejercito alemán, nuestro pueblo español e italiano. En cierto sentido se recreó la Europa en el río de la Plata. Pero todo se derrumbaría a partir de la década del 20: nuestra clase alta se desinteresaba por hacer de la estancia inicial, la industria competitiva y moderna que los demás países avanzados estaban montando. Mientras tanto nuestra clase media tomaba una senda paralela a la de la clase alta, al no querer transformar la chacra y el almacén en una formidable cadena de eslabones productivos. Y la clase obrera en vez de ser invitada a trabajar fue llamada a trabajar menos y menos protegida por una poderosa organización sindical. La crisis del 2001 manifestó el quiebre no a un rechazo social del modelo agro exportador sino a la violación del orgullo y la máxima aspiración de la clase media argentina: la billetera y los ahorros. Mas tarde el rol jugado por amplios sectores de la clase media durante el conflicto por la resolución 125 revelaron que la propaganda cultural de la semicolonia fue y es un éxito rotundo.
El mito del destino agrario de la argentina esta en su plenitud. Seis son sus efectos sobre la opinión pública:
1. La creencia de un país potencia mundial entre 1860 y 1930, truncado por los graves errores de la política económica del peronismo.
2. El modelo agro-exportador como generador del desarrollo y la expansión socio económica nacional.
3. La calificación de la potencia agraria de la argentina de fines del siglo XIX y principios del XX.
4. El convencimiento de entenderse potencia solo cuando sus productos son exportados masivamente.
5. La equiparación de la argentina de fines del siglo XIX y principios del XX con países de simultánea y parecida inserción en la económica mundial.
6. Suponer que el presente y el porvenir de la argentina nada tienen que ver con el discurrir de América del Sur y su destino.
EL 11 DE MARZO Y EL CELEBRE: SIN CAMPO NO HAY PAIS
La vigencia cultural del mito del destino agrario de la argentina obro maravillas, atemorizo conciencias y junto con la irresuelta cuestión federal, volcó la balanza a favor de la oligarquía agropecuaria. Las claves de su victoria fueron:
1. Identificación del pueblo argentino con el campo y sus valores.
2. El reconocimiento de su rol en la recuperación y en la motorización de la economía del país.
3. Puesta en marcha de las instituciones democráticas y recuperación del debate publico en la argentina.
El imaginario colectivo de la mayoría de la clase media cree que nunca estuvimos mejor durante el modelo agro-exportador y que la aplicación de un modelo industrialista es perjudicial al país y anacrónico en el contexto internacional. A esto debemos agregar los fuertes vínculos económicos entre la explotación agropecuaria y los sectores de las capas media y altas.
EL MITO DEL DESTINO AGRARIO, AUSTRALIA Y CANADÁ
Este resumen contribuye a contrarrestar el mito del destino agrario, pilar de la subordinación cultural y la claudicación política de amplísimos sectores populares medios frente a la clase oligárquica agropecuaria.
CAPITULO III
ESTUDIO COMPARATIVO
En las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX el mundo asistió a un reacomodamiento de la división internacional del trabajo. Por su derrotero imperial fue Gran Bretaña la impotencia influyente en América. Sus ex colonias en el nuevo mundo le sirvieron de proveedoras materias primas y recursos. De esta forma las ex colonias británicas de Canadá y Australia y las presentes en América Latina se incorporaron a la economía mundial. Se explica así por qué la Argentina entre 1860 y 1930 experimento una prosperidad aparente. Una prosperidad que se vio reflejada en altos índices de PBI, en la construcción de obras publicas, en el bum ferroviario y en la recepción de grandes inversiones extranjeras.
¿Qué ocurrió con Canadá?
Canadá contaba con prácticamente igual población que la Argentina, en materia de PBI registró al igual que la Argentina un fuerte incremento. Fruto de esta similitud se intuyo y sigue intuyendo que podríamos haber sido iguales o mejores a lo que estos países son en la actualidad.
SEMILLA DE DIVERGENCIA 1
La divergencia primigenia radica en que Canadá y Australia son el resultado de la unificación de las ex colonias británicas en América del Norte y Oceanía, mientras que la Argentina al igual que los restantes países ex colonias hispánicas de América del Sur es un fragmento de una nación inconclusa.
La unificación en las primeras y la balcanización en la segunda obedecieron en primer lugar al tipo de conquistadores y colonizadores que arribaron. En segundo lugar obedece al carácter que dicha conquista y colonización fue adquiriendo con el paso del tiempo, vinculado al derrotero de las potencias imperiales durante toda la época colonial. América del Norte fue colonizada y América Latina fue conquistada.
Esta diferencia fue gestando distintas estructuras sociales institucionales, políticas administrativas, económicas y comerciales y diferentes formas de concebir y ejecutar el progreso.
SEMILLAS DE DIVERGENCIA 2
La presión externa, la ausencia o endebles de una burguesía nacional y el poderío de las oligarquías exportadoras vencieron en Argentina al tardío resurgir industrialista que en Canadá y Australia resulto victorioso.
El modelo agro-exportador se impuso hasta 1930 y convirtió a la Argentina en potencia exportadora de productos agrícolas. Mientras tanto Canadá y Australia buscaron un camino de unificación nacional de los territorios heredados de la época colonia, de industrialización progresiva, de desarrollo científico y tecnológico, de expansión de su mercado interno, de reformas sociales y laborales progresistas, de democratización de las tierras y de aplicación de una política agraria inclusiva y estatista.
CAPITULO IV
PILARES DEL DESARROLLO CANADIENSE
Canadá es en la actualidad una de las naciones económica y socialmente mas desarrolladas del globo. Pero no lo logro espontáneamente, le llevo 132 años, dos siglos de reyerta entre la presión de Estados Unidos y la complacencia y presión también del Reino Unido.
Si bien quedaron atrás las intenciones anexionistas estadounidenses, tal intención sigue vigente aunque con otras caras: el tratado de libre comercio, el desmantelamiento estatal y la usurpación energética. A esa constante amenaza Canadá respondió siempre con un estado rector del desarrollo socioeconómico nacional, con una fuerte política proteccionista y con la unidad política y económica de las antiguas colonias británicas.
ALTO Y BAJO CANADA
El proceso de colonización del actual territorio canadiense comienza a principios del siglo XVII y se completa 250 años después. El primer gran evento formativo de la historia política canadiense moderna reside en la captura británica de la ciudad de Quebec en 1759, baluarte francés en América del Norte. A esto le siguió la caída de Montreal y desde ese momento la declinación francesa no solo fue militar y territorial, sino social, económica y cultural.
Con la desaparición del enemigo francés, los colonos americanos de Nueva Inglaterra pudieron concentrar sus fuerzas militares contra el amo imperial. La declaración de la independencia de Estados Unidos en 1776 por un lado termina con la hegemonía británica en la región y por el otro convierte a las colonias canadienses de Quebec y Nueva Escocia en el centro opositor a la independencia americana. El Reino Unido hizo de Canadá su fortaleza contrarrevolucionaria. Se dirigieron hacia allí los leales o colonos americanos que lucharon a favor de la Corona, beneficiarios de tierras, cargos públicos y privilegios.
Para entonces la clase más poderosa de la sociedad colonial canadiense era la de los comerciantes franceses e ingleses, dueños de las mejores tierras, exportadores de madera, productos agrícolas, pieles y pescados. Su principal cliente era Gran Bretaña. Existía una clara ventaja para los colonos británicos que para los franceses, lo que sumado al flujo migratorio de los leales condujo a la sanción de la Ley Constitucional de 1791 por la cual la corona partió a la provincia de Quebec en dos: el Alto Canadá, anglófila y receptora de los leales, y el Bajo Canadá habitada en su mayoría por colonos franceses. Esta ley sirvió como barrera británica a la influencia liberal y democrática de la revolución estadounidense. Todo el andamiaje constitucional de las dos provincias favoreció a un grupo de notables anglófilos. A esta nobleza privilegiada se la denomino Family Compact en el Alto Canadá y el Chateau Clique en el Bajo Canadá.
PRIMER PASO HACIA LA UNIFICACION
La elite Compact estaba conformada por un reducido número de funcionarios miembros de los consejos ejecutivo y legislativo, del sistema jurídico y de las posiciones administrativas de jerarquía. Se enlazaba a las clases medias profesionales y mercantiles a través de vínculos familiares y creencias políticas y sociales afines.
La clase oligárquica del Bajo Canadá, el Chateau Clique estaba compuesta en su mayoría por miembros angloparlantes de la comunidad mercantil. El Clique ejercía un poderoso influjo sobre los consejos ejecutivo y jurídico de la provincia y los cargos administrativos más importantes.
Ambas aristocracias vivieron sin problemas de liderazgo hasta los inicios del siglo XIX. En ese momento su poder político comenzó a ser cuestionado, inclusive de haber salido victoriosas luego del primer encuentro bélico entre el Reino Unido y los Estados Unidos. La guerra trajo consecuencias para las colonias. Se desato una crisis económica que derivo en una crisis institucional y social. Los reformistas angloparlantes y las mayorías francófonas excluidas reclamaban una redistribución equitativa de los ingresos y las tierras, mayor participación en materia de inversiones y apertura a cargos públicos. La negativa de las clases dominantes desemboco en una revuelta de los estratos sociales reprimidos (1837-38).
Tras esta situación la corona envió una Comisión Real presidida por Lord Durham con la tarea de trabajar en una solución. Su informe a la corona de 1839 fue favorable a la liberalización de la administración gubernamental de las colonias bajo una forma de gobierno propio y favorable a la unificación de las dos provincias. Por orden de la corona en 1841 el Alto Canadá fue fusionado con el Bajo Canadá, creando la Provincia Unida de Canadá.
ECONOMIA COLONIAL
La sociedad británica estaba atravesando una lenta transición a una economía de mercado capitalista y asalariada. Las colonias canadienses quedaron atadas a la cambiante economía británica a través de su producción de materias primas y de la relación mercantilista entre la colonia y su metrópolis. Esta situación no impidió la producción temprana de alimentos procesados, cerámicas, productos de hierro, muebles y equipamiento agrario. Así mismo, consecuencia directa del tipo de inmigrante aportado por la potencia, la poderosa clase de comerciantes locales no se estancaba con la sola actividad primaria. El tipo de materia prima que gobernó la vida comercial de la colonia entre 1780 y 1860 fueron:
• La pesca del bacalao
• El comercio de las pieles
• La industria maderera
• El trigo y la agricultura temprana
La industria maderera se la asocia con los orígenes de la acumulación de capital en Canadá. En un comienzo los sectores productores dependían de las inversiones extranjeras, pero a medida que el comercio progreso, los operadores locales se incorporaron al negocio. Parte de la acumulación del capital quedo en manos de empresarios canadienses. Esto permitió el desarrollo de un sistema bancario y financiero de solidas bases aunque rudimentario.
El primer gran empujón a la producción manufacturera local vino de las primeras políticas de estimulo a la industrialización: Leyes de Granos en 1846. En 1854 los británicos firmaron un Tratado de Reciprocidad con los Estados Unidos para el comercio irrestricto de productos primarios entre la flamante nación americana y sus posesiones coloniales en América del Norte. Con este acuerdo las colonias canadienses crecieron estructural y económicamente.
DESARROLLO AUTONOMO
Con la Guerra de Secesión, Canadá vivió varios años de represión militar por el expansionismo estadounidense sobre la frontera norte.
El fin del Tratado de Reciprocidad obligo a políticos canadienses a buscar un nuevo mercado comprador para sus productos. Para algunos, entre ellos MacDonald la solución estaba en la unificación de las colonias británicas al norte del paralelo 49, para reemplazar a sus compradores tradiciones por un mercado interno, a la vez de protegerse del expansionismo estadounidense de las despobladas praderas centrales y las colonias británicas del Pacifico. El primer paso debía ser político: la Confederación de las colonias, segundo: implementar un plan de desarrollo industrial autónomo, plan que más tarde se conocería como Política Nacional (National Policy).
HACIA LA CONFEDERACION
La unidad de todas las colonias británicas fue forzosa por motivos externos, amenaza anexionista estadounidense, y también por factores internos. Había que desalentar las tendencias separatistas locales que proponían la incorporación de Canadá a los Estados Unidos. También debían zanjarse las irresueltas dispuestas raciales, culturales, económicas y políticas entre francófonos y angloparlantes.
Las principales ciudades del Alto y Bajo Canadá venían disputándose el control político y administrativo. Es así que para resolver los graves problemas, MacDonald, líder del Partido Conservador, propuso la Liga Británica de Norteamérica, un marco político-ideológico y geopolítico desde el cual recomendó la aplicación de medidas proteccionistas para los productos canadienses y como solución a la cuestión nacional la unión de la Provincia de Canadá con las colonias marítimas de Nueva Escocia, Nueva Brunswick, la isla del Príncipe Eduardo y Terranova.
Las ideas motoras de la unidad fueron: política industrial proteccionista, expansionismo territorial, independencia económica, independencia económica de Estados Unidos y unidad económica por la vía ferroviaria de tipo inter-colonial y transcontinental. Se evidenciaban claras ideas de sentirse familiarizados con lo propuesto. La burguesía comercial, industrial y manufacturera del centro de Canadá fue la punta de lanza del proceso unificador. Sus ciudades eran las más pobladas con una estructura económica y manufacturera diversificada y avanzada, basada en la producción maderera, textil, metalífera, agrícola, molinera y agroindustrial. Las ideas expansionistas eran bidireccionales: hacia el oeste (hacia las praderas), demandadas por los sectores agrarios que pretendían extender su frontera y hacia el este (hacia el mar), exigidas por los comerciantes del Alto Canadá, desprovistos de puertos marítimos.
CENTROS BALCANIZADORES
Para 1866 la colonia de Nueva Brunswick poseía una poderosa burguesía comercial y manufacturera vinculada a la industria maderera que no quiera ni necesitaba unirse a las colonias continentales. Nació un movimiento anti-confederativo. Este escenario complejo termino en la cristalización de la siguiente disyuntiva: o Nueva Brunswick se incorporaba a una economía nacional de tipo continental o era absorbida por EEUU. Finalmente la Confederación nació llevando como provincia fundadora a Nueva Brunswick.
Algo similar ocurrió con Nueva Escocia, la otra colonia marítima que rechazaba confederarse. Sus elites consideraban que integrarse implicaba una reorientación de su vida comercial hacia el interior. MacDonald como los demás impulsores de la unidad, entendían que sin la incorporación de las colonias marítimas no habría posibilidad de desarrollo. Es así que MacDonald libro la pelea en el Parlamento Británico afirmando que Nueva Escocia independiente seria presa fácil para los Estado Unidos.
LA CONFEDERACION
La Confederación fue legalizada por el parlamento británico en julio de 1867. Se formo bajo un proceso de tipo elite accommodation, es decir, negociado entre las autoridades imperiales y los lideres coloniales franceses e ingleses. La fusión de las colonias se propuso seguir atada en política exterior y defensa militar al Reino Unido.
Al asumir al primer gobierno MacDonald (1867-1873) supo que el rumbo a seguir era: remachar los lazos internos entre las ex colonias unificadas. Debían ligarse económicamente las provincias continentales y marítimas. El primer paso fue lograr mayoría en el nuevo parlamento, el segundo constituir un partido político de proyección nacional y el tercero construir un ferrocarril que vinculara las principales ciudades. El eje de la unidad estuvo en el propio desarrollo cimentado en los recursos locales, bajo un sistema de construcción este-oeste y de tipo transcontinental.
LA EXPANSION OCCIDENTAL
Los inmensos territorios al oeste estaban en manos de la Compañía de la Bahía de Hudson, de capitales ingleses y toda negociación debía pasar por una negociación con la corona. En 1870 se efectúa la compra de las regiones, nació así la provincia de Maniatoba, con ella ferrocarril mediante. Luego surgió el problema con la colonia de Columbia Británica sobre la misma costa del pacifico. Se trataba de un importante distrito minero. A pesar de tener importantes lazos con el oeste de EEUU, se trataba de una colonia pobre y endeudada.
A cambio de un gobierno autónomo, estabilidad financiera, una fuerte representación parlamentaria y la interconexión ferroviaria con el centro de Canadá, la Confederación si impuso al anexionismo estadounidense. En 1871 Columbia Británica acepto el acuerdo. Finalmente dos años después, la isla del Príncipe Eduardo, la última de las colonias renegadas, se incorporo a la Confederación.
Si bien se logro la expansión occidental llevada a cabo por el Partido Conservador, para comienzos de la década del 70 el proyecto de la construcción del Ferrocarril Canadiense del Pacifico era aún prematuro.
Los liberales aprovecharon este hecho en la campana electoral de 1872, sosteniendo el ingreso de capitales de Estados Unidos para la construcción del ferrocarril.
EL NACIONALISMO ECONOMICO COMO BANDERA
Caído MacDonald, gobernó hasta 1878 Mackenzie del Partido Liberal, fuerza política representante de los agricultora del centro de Canadá. Este gobierno se tuvo que enfrentar a la crisis de la década del 70. Es así que quedaron demorados los grandes proyectos puestos en marcha en el gobierno anterior. El gobierno liberal se hizo vulnerable. La sociedad exigía un cambio. Y ese cambio fue el segundo mandato de MacDonald promotor de la National Policy. Un programa de desarrollo estructural de fuerte contenido nacionalista, industrialista y democrático.
La ecuación del desarrollo pasaba por el intercambio entre los productos manufacturados del centro y las materias primas y recursos naturales de occidente. La National Policy (NP) dio continuidad al desarrollo económico con eje Este-Oeste y transcontinental.
DE MAR A MAR
En 1878 se puso en marcha el NP con un paquete de medidas:
• Fomento y protección de la industria local a través de fuertes políticas tarifarias
• La orientación internomercadista de la producción industrial, nutridas de recursos primarios provenientes del Oeste
• La vinculación interna a través de la construcción del ferrocarril transcontinental.
• Fuerte política de inmigración destinada al poblamiento de las praderas occidentales.
Seis años después de implementado el plan y con la finalización del proyecto ferroviario en 1885 llego la industrialización a las provincias occidentales.
LA VICTORIA INDUSTRIALISTA
En 1880 bajo el tercer mandado de MacDonald y primer año de la aplicación de la NP, el Reino Unido transfirió a Canadá el Archipiélago Ártico y con ello la región central al occidente de Maniatoba.
Con la NP en acción, los conservadores volvieron a ganar las elecciones de 1882 y luego las de 1887. Los liberales con su estrategia de modificar la NP no hicieron más que ir a la defensiva en cada compulsa electoral. Igual victoria por parte del Partido Conservador debía darse más tarde en las elecciones de 1891.
LA INDUSTRIALIZACION PERMANENTE
La NP inaugurada en 1879 se extendió a 1940 y fue compartida tanto por gobiernos conservadores como por liberales. El camino industrialista logro que el crecimiento industrial no se detuviera con la Primera Guerra Mundial sino recién con la depresión del 30 y solo por un periodo de 5 años. Entre 1940 y 1981 le siguió una suerte de segunda NP. Fundamentado en un Estado de bienestar en lo social y keynesiano en lo económico. Se puso en marcha un plan nacional de infraestructura y obra pública con la construcción masiva de autopistas, rutas marítimas internas, aeropuertos, gasoductos internos. Se nacionalizo en 1944 la empresa marítima y la minería. Más tarde entre 1960 y 1970 se ejecutaron fuertes planes de asistencia social y en materia de salud pública.
Los casi cien años de NP fueron insuficientes para resistir el resurgir neoliberal a escala planetaria, resurgir espoleado desde Washington con Reagan en alianza con Thatcher. La década del 80 cerró un ciclo de desarrollo económico nacional, proteccionista y estatista.

CAPITULO V
ARGENTINA Y CANADA
A continuación se dan aspectos comparativos de lo que permitió a Canadá ser el segundo estado nacional transcontinental e industrializado de América y la Argentina un país económicamente atrasado y dependiente.
A diferencia de las elites canadiense que lograron unificar las colonias británicas, las elites del Rio de la Plata se convirtieron en los centros centrífugos de la normal cohesión política y económica de las ex colonias españolas en Latinoamérica.
La primera gran diferencia está en la defunción del proyecto de unidad hispanoamericano impulsado por Bolívar y San Martin en 1830, proyecto de unidad que en Canadá triunfo en 1867.
La balcanización de las ex colonias hispánicas en Sudamérica fue uno de los factores que originaron el atraso argentino. La unidad existió pero solo pasajeramente, mientras duro la campaña libertadora contra España. Rechazado este plan no hubo más remedio que conseguir la unidad por las armas, unidad que se hará añicos, adquiriendo un carácter de irreversibilidad cuando en 1830 muere Bolívar, la máxima figura unionista.
Las causas que imposibilitaron la unión obedecieron a factores internos y externos. La pertenencia de clase, los intereses económicos y la mentalidad de las clases dominantes que ostentaron el poder.
La avanzada unionista en la América hispánica no solo debió enfrentarse con su madre patria sino que debió arreglárselas con el naciente imperialismo europeo, ingles en un comienzo. A esta triste historia le siguió el desgarramiento interno a través de la proliferación de guerras civiles.
MODO DE ACUMULACION
En Canadá estuvo dado por la fuerza partidaria del Partido Conservador. Sumado además las incorporaciones territoriales que se fueron llevando a cabo. El modo de acumulación se concreto con la aplicación del National Policy y con ella un proceso de industrialización creciente y progresiva.
En cambio en las Provincias Unidas del Rio de la Plata, vencida las tendencias político-ideológicas de Moreno y Belgrano en 1811, el monopolio del Rey fue reemplazado por el de la oligarquía porteña. La precoz separación de España, el atraso heredado de su sistema mercantilista y la imposibilidad de unificar las ex colonias fueron dotando de un poder absoluto a los ganaderos rioplatenses del 1800. Se trato de una clase enajenada desde su nacimiento al mercado exterior y carente de intereses comunes con los productores de las otras provincias del Rio de la Plata.
Por esta situación entre 1810 y 1880 se produjeron sucesivas guerras civiles.
Fue el atraso argentino, su condición de fragmento de una nación inconclusa y la ausencia de una clase industrial in situ lo que permitió a Gran Bretaña convertir a esta ex colonia en una semicolonia inglesa y al interior en una colonia de Buenos Aires.
BASES DE LA INDUSTRIALIZACION
Hasta 1858-59 la política económica canadiense estuvo fijada por Londres. Su objetivo era desplazar a la competencia estadounidense del mercado canadiense, reservándolo a la producción manufacturera isleña. Dicha política favoreció indirectamente el desenvolvimiento de la industria domestica, al menos así sucedió hasta la Confederación y sobre todo hasta la implementación de la NP. A partir de entonces, las políticas proteccionistas comenzaron a emanar directamente desde Ottawa.
En cuando a la Argentina la primer medida tarifaria proteccionista, la Ley de Aduana de 1877, desarrollo algunos importantes establecimientos fabriles en las décadas de 1880 y 1890. Pero dicha ley estuvo vigente hasta 1906. La ausencia de una base industrial autóctona y de un mercado interno unificado, sumada a la presencia de una clase dominante aliada al capitalismo ingles, determino que la Argentina se rindiera a los pies del capitalismo monopólico internacional. La supremacía de las clases dominantes agropecuarias se tradujo en una política agraria antagónica al interés colectivo y a una desindustrialización deliberada. Solo las sucesivas crisis del sistema capitalista internacional tomaran la posta como motores de la industrialización.
DIVERSIFICACION INDUSTRIAL E INVERSION EXTRANJERA
Al momento de la inserción en la economía mundial, Argentina y Canadá se concentraron en la producción de unos pocos recursos primarios, su fuerte incremento de la riqueza nacional obedeció a la exportación de materias primas casi excluyentemente en el caso argentino pero secundariamente en el canadiense.
Canadá logro ingresar al siglo XX armado con una estructura económica más diversificada que la argentina, lo cual repercutió directamente en la variedad de los sectores y rubros exportables: agrícolas, forestales, minerales y manufacturas de origen industrial.
Salta a la vista la altísima participación inglesa en las inversiones foráneas de los dos países solo mitigada en el caso canadiense. Sin embargo las diferencias no deben buscarse en los aspectos cuantitativos sino más bien en los cualitativos. Mientras que en la argentina fueron básicamente directas, en Canadá fueron indirectas en un 90%, es decir se destinaron a la creación de compañías canadienses.
En materia de inversiones ferroviarias, las diferencias fueron aun mayores. Si el capital británico fue crucial para el desarrollo ferroviario en la argentina, fue un factor secundario para el canadiense.
POBLAMIENTO EN INMIGRACION EN CANADA
En la época conservadora las praderas occidentales eran muy poco pobladas ya que toda la población estaba sujeta a todas las provincias industrializadas. Tras la llegada al gobierno del partido liberal su base social provenía de los pequeños agricultores pero no eran lo suficientemente numerosos como para hacer frente al partido conservador, había que ampliar su base social. Por un lado brindaron facilidades financieras y económicas a los agricultores y por el otro aumentaron el flujo inmigratorio con una fuerte campaña de naturalización de los recién llegados.
NATURALIZACION DEL INMIGRANTE COMPARADA
Solo en este país el 1,4% total de la población extranjera fue naturalizada. Para 1939 la cifra aumento al 15%, mientras que en Canadá era del 55%. Al inmigrante argentino le convenía mantener su nacionalidad europea, puesto que no solo lo cubría del código civil sino que además podía recurrir a la protección diplomática de su país de origen.
TENENCIA Y CONCENTRACION DE LA TIERRA COMPARADAS
Mientas que en Canadá las regiones más ricas para el cultivo fueron entregadas por el estado al 89% de los agricultores inmigrantes en argentina esas mismas tierras fueron entregadas a un punado de familias adineradas. El origen de esta diferencia puede explicarse en la herencia de la madre patria conquistadora.
COOPERATIVISMO AGRARIO
En Canadá el proceso de democratización de la tierra creó una base de pequeños productores agrícolas que con el paso del tiempo formaron comunidades rurales organizadas, cooperativistas y muy politizadas. Estas organizaciones pelearon por:
1. Fletes e infraestructura vial
2. Manejo de granos y elevadores en puertos
3. Mejoras tecnológicas de cultivos
4. Comercialización directa de productos
5. Protección contra las compañías privadas.
En la argentina la ausencia de un sistema cooperativista agrario dio rienda suelta a la concentración de la tierra, al latifundio, al atraso socio-económico rural y al monopolio de la comercialización de la producción agrícola en manos de grandes consorcios internacionales.
¿POTENCIA AGRARIA?
¿A que otros factores obedecieron las diferencias entre uno y otro país?
Una de las causas de la producción y los altos rendimientos del país norteamericano se debió a los resultados de una fuerte y sostenida participación del estado en educación agrícola e investigación tecnológicas aplicadas al mejoramiento de las especies cultivadas.
Otro de los elementos que explica las diferencias es la maquinaria agrícola implementada. Otra de las causas debe buscarse en las políticas de desarrollo rural que los dos países aplicaron en las décadas previas a la gran depresión. En la argentina el triunfo y la consolidación de un modelo agro-exportador regido un elite dominante contraria a la industrialización del país se apropio del campo y lo usufructo como granero del mundo.
CAPITULO VI
CONCLUSIONES PARCIALES
Durante las últimas décadas del siglo XIX, las vastas y deshabilitadas praderas de Australia y Canadá, al igual que las pampas argentinas en el Rio de la Plata, fueron testigos de una profunda transformación. El boom de la demanda mundial de granos y de cultivos industriales de las últimas décadas del siglo XIX encontró en Canadá y en la Argentina dos países marcadamente distintos. Si la Argentina accedió a convertirse en el granero del mundo subordinando su industrialización y convirtiéndose en semicolonia inglesa, Canadá aprovecho su potencial agrario para profundizar su industrialización y consolidar su unidad política común fines defensivos, tanto geopolíticos como económicos.
En Canadá, esta estrategia se baso en un magnifico programa estatal de desarrollo agrario, de fuerte contenido cooperativista, que permitió subordinarlo al desenvolvimiento y a la consolidación del sector industrial. Contrariamente, las clases dominantes de la Argentina usufructuaron la demanda mundial para consolidar su status socioeconómico y retrasar al primero y anular después cualquier atisbo de industrialización a escala nacional.
Un análisis comparativo con Canadá permite concluir que las divergencias entre este país y la Argentina en el sector agrario obedecen a la carencia simultánea de:
1. Un capitalismo industrial y financiero propio
2. Una economía diversificada y territorialmente aglutinante
3. Un Estado protagonista y promotor en lo económico y social
4. Un Estado igualmente protagonista en el sector agrario
5. El cooperativismo no solo como fuerza política representativa de los agricultores familiares y los pequeños y medianos productores, sino como puerta de acceso que legitima el ingreso del Estado al sector
La Argentina jamás pudo ni podrá convertirse en una nación moderna y autónoma hasta tanto no logre:
• Democratizar la renta agraria y estatizar la comercialización, producción y distribución
• Diseñar una base agraria moderna que fusione al Estado con los agricultores familiares, los pequeños y medianos productores
• Dirigir esa base agraria a la ampliación del mercado interno, el desarrollo regional y la industrialización equilibrada
• Anular de manera progresiva pero definitiva las bases de sustentación económica, social y cultural de las clases sociales vinculadas a una estructura semicolonial.





1 comentario:

  1. este libro es buenisimo, ahora lo tengo en pausa ya que estoy trabajando en una de mis oficinas en buenos aires pero no veo la hora de poder terminarlo y poder sacar conclusiones

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