domingo, 21 de octubre de 2012

Debate 25 de Octubre: "Concentrción y extranjerización". La Argentina en la posconvertibilidad


CONCENTRACIÓN Y EXTRANJERIZACIÓN

LA ARGENTINA EN LA POSCONVERTIBILIDAD

Introducción

Hay dos rasgos críticos vinculados con el fortalecimiento de tendencias que se manifestaron con particular intensidad en la década del 90: la creciente concentración económica y la centralización del capital con eje en una fuerte extranjerización de la estructura económica local.

Se entiende por concentración económica a la incidencia que tienen las mayores firmas o conglomerados empresarios de una actividad en la producción total de la misma. La centralización del capital, alude a procesos por los cuales unos pocos capitalistas acrecientan el control sobre la propiedad de los medios de producción.

Para el pensamiento ortodoxo, constituyen tendencias inmanentes del capitalismo, y por ende, es poco lo que se debe hacer para controlarlos o regularlos, por medio de la intervención estatal y que en todo caso lo que el estado debería hacer, es generar las condiciones necesarias y suficientes para propiciar el desenvolvimiento de las mismas.

CAPÍTULO 1: CONCENTRACIÓN ECONÓMICA

El peso de las grandes empresas en la producción nacional

Existen diversas formas de medir la concentración económica. Una de ellas surge de medir el peso de las ventas de las 200 empresas más grandes del país en el valor de la producción total.

En la posconvertibilidad se ha asistido a un importante salto de nivel en materia de concentración económica global en la Argentina: la participación de la elite empresaria en el valor bruto de producción total ha aumentado.

Son varios los factores que explican la intensificación del proceso de concentración económica, entre los que interesa destacar:

·         El incremento en la tasa de explotación, en particular a partir de la drástica caída de las remuneraciones reales de los trabajadores.

·         La acelerada centralización de capitales que tuvo lugar en el marco de la crisis y el abandono de la convertibilidad que favoreció a los segmentos empresarios de mayor poderío económico.

·         La posibilidad de muchas corporaciones lideres de capturar el excedente de manera diferencial (por ejemplo, a partir de la fijación oligopólica de los precios y el acceso a subsidios públicos).

·         La integración de muchas de las compañías a unidades económicas de tipo holding, que disponen de un amplio abanico de opciones en materia productiva, tecnológica, comercial y financiera.

·         El hecho de que un número importante de las empresas resultó favorecido por distintos espacios privilegiados de acumulación.

·         La escasa preocupación por el ejercicio del poder de la policía gubernamental en términos de control de fusiones y adquisiciones y ante el ejercicio de prácticas desleales o anticompetitivas.

·         La inserción de varias de las firmas líderes en los sectores de actividad más favorecidos por la reorientación del esquema económico (petróleo, minería, varios comodities de las industrias alimenticia, metálica, química, etc) así como muchos rubros terciarios (telefonía móvil, medicina prepaga, cadena de supermercados).

·         La importante y creciente inserción exportadora de muchas compañías, a favor del dólar alto, la reducción de los costos salariales a escala internacional y la vigencia de términos de intercambio favorables y mercados externos en franca expansión.

Las grandes empresas y el comercio exterior

La acumulación y reproducción ampliada de capital de las grandes empresas, se ha constituido en uno de los principales elementos de la concentración económica.

En consecuencia a favor de la nueva paridad cambiaria, la vigencia de bajos costos salariales a escala mundial y un escenario internacional expansivo, muchas de las empresas se fortalecieron orientadas hacia los mercados del exterior. En su mayoría eran firmas controladas por  capitales extranjeros y por unos pocos grupos económicos nacionales con inserción en los sectores productivos más favorecidos: la agroindustria, la minería, la actividad petrolera, la elaboración de productos químicos, etc.

No solo se trata de un número limitado de grandes compañías que asumen un papel protagónico, en la generación de riquezas, sino que son los actores centrales en cuanto a la obtención de divisas.

En la posconvertibilidad, las firmas de la elite registraron abultados superávit comerciales, mientras que el resto de la economía operó con desbalances muy acentuados. El principal elemento de semejante heterogeneidad, se asocia al hecho de que la mayoría de las firmas, se integran a grandes unidades económicas que cuentan con claras posibilidades en materia financiera y un ciclo de acumulación transnacionalizado.

CAPÍTULO 2: LA EXTRANJERIZACIÓN

La consolidación del proceso de extranjerización

Fue  en la década de 1990, cuando la intensidad y el ritmo de las inversiones foráneas configuraron un nuevo estadio en el proceso de extranjerización de la estructura económica local por varios factores:

·         La vigencia de políticas públicas como la liberalización comercial y financiera, la desregulación, las privatizaciones, el establecimiento de distintas garantías y beneficios para los inversionistas extranjeros, la reducción arancelaria y la adopción de sistemas de promoción que facilitaron el establecimiento local de las firmas extranjeras.

·         La celebración de tratados bilaterales de inversión.

·         La decisión de consolidar el Mercosur con la ampliación de la demanda interna y la posibilidad desplegar estrategias de complementación productiva y comercial.

·         La vigencia de importantes incentivos de carácter institucional.

·         La sobreevaluación de la moneda doméstica.

Tras el agotamiento del programa de las privatizaciones se asistió a una marcada desnacionalización del entramado empresario. Es decir que la IED se oriento en la adquisición total o parcial de empresas y conglomerados de origen nacional.

El flujo de la IED, creció a un ritmo más elevado que la actividad económica y la inversión interna del país, lo que refleja crecientes grado de extranjerización de la economía vía importación de capitales foráneos.

Con respecto al comportamiento de la IED en las últimas décadas (1993-2009) se pueden diferenciar  dos etapas: una en que la IED, asumió un ritmo y una intensidad significativa (Convertibilidad) y otra en que los capitales extranjeros terminaron por consolidarse como actores centrales del proceso de acumulación local (posconvertibilidad).

La consolidación del proceso de extranjerización durante la posconvertibilidad guarda relación con dos fenómenos que interesa destacar:

En primer lugar durante este período, se registró una serie de cambios a favor del capital extranjero en varias compañías, en cuya propiedad participaban accionistas locales que contaban con amplias potencialidades de crecimiento. Otro proceso relevante ha sido la transferencia de empresas y tenencias accionarias entre capitales extranjeros, particularmente en sectores que han devenido claves en el actual proceso económico, como las actividades mineras y petroleras.

En segundo lugar, la búsqueda de mercados con ventajas comparativas, que les garanticen cuotas de ganancia elevadas.

En relación al aumento de la IED, en la posconvertibilidad figuran sectores que en la década de 1.990, se desnacionalizaron de modo significativo (comunicaciones, financiero y comercio) o que forman parte de una estrategia global de las firmas transnacionales (automotriz) o que aprovechan las ventajas comparativas asociadas a la dotación de recursos naturales.

En la actualidad las transnacionales  que se desenvuelven en el país tienen una suerte de doble inserción estructural: por un lado están aquellas vinculadas con la vieja división internacional del trabajo: producciones estructuradas sobre la base de ventajas comparativas estáticas y por otro lado, están aquellas ligadas a la nueva fase de internalización de los procesos productivos.

Modalidades de la extranjerización del gran empresariado local

En el régimen de convertibilidad, las transformaciones que se produjeron estuvieron signadas, en una primera etapa por la privatización de empresas públicas y en una segunda, por una acentuada centralización del capital que derivó en una notable extranjerización.

En ese marco el hecho más destacable que se vincula con la expansión de las empresas extranjeras, es la transferencia de importantes compañías estatales y privadas nacionales así como la disolución de muchas asociaciones.

En la posconvertibilidad continuó el proceso de desnacionalización, aunque con mucha menor intensidad que bajo los años de vigencia del régimen convertible.

La creciente extranjerización de la elite empresaria emerge como una línea de continuidad muy importante entre la posconvertibilidad y el modelo de los años 90, que ha dado lugar a una ostensible pérdida de decisión nacional.  

Al cabo del proceso de extranjerización que tuvo lugar a partir de la convertibilidad, en el 2009, las compañías transnacionales tenían una considerable inserción sectorial en la industria manufacturera. Principalmente se encuentran orientadas a la producción agroalimentaria, a la industria química y a la armaduría automotriz.

Otra actividad que atrajo a inversores extranjeros, es la vinculada con la prestación de servicios. En este rubro asumen un rol determinante los capitales transnacionales radicados en la actividad telefónica.

Un último sector que merece destacarse por su crecimiento, es el de la explotación de recursos hidrocarburíferos y particularmente los minerales metalíferos.

 

Desempeño de los distintos segmentos de la cúpula

En el periodo 2003-2009, las firmas controladas por inversores foráneos tuvieron una participación mayoritaria en las principales variables económicas (producción total, valor agregado, ocupación, inversión, exportaciones, excedente del comercio exterior).

El tamaño promedio de las firmas extranjeras fue más elevado que el de las asociaciones y más holgado que el de las líderes de origen nacional.

Se pueden establecer diferencias entre las distintas empresas que son las siguientes:

·         En cuanto a la productividad de la mano de obra, el rendimiento productivo de los asalariados empleados en las empresas extranjeras, fue superior al de las asociaciones y al de las empresas nacionales.

·         En el ámbito de las empresas controladas por inversores extranjeros, se manifestó una distribución del ingreso mucho más regresiva, que en el resto de las grandes firmas, ya que los empresarios foráneos se apropiaron de una mayor porción del producto generado por los asalariados.

·         La participación de los salarios en el valor agregado de las compañías controladas por inversores foráneos, fue muy inferior a la verificada en las asociaciones y en las empresas nacionales.

·         El superávit bruto de explotación en las empresas extranjeras,

 es más elevado que en las controladas por accionistas locales y que el de las asociaciones.

·         Las empresas extranjeras presentan una menor capacidad para generar puestos de trabajo.

·         El coeficiente global de inversión del capital extranjero se ubico por debajo de sus márgenes de rentabilidad.

En el plano interno, las compañías transnacionales no parecen haber sido agentes difusores e la inversión, ni de la innovación tecnológica y por otra parte, al ser fuertes importadoras de bienes de capital, han contribuido a profundizar el deterioro de la industria local de maquinaria y equipo.

En la posconvertibilidad se consolidó el predominio transnacional en la economía argentina.

Es importante tener en cuenta  tres cuestiones:

·         En primer lugar, el hecho de que las compañías transnacionales, sean poco generadoras de empleo y que en su interior se manifieste una distribución del ingreso regresiva.

·         En segundo lugar, es importante reparar en los riesgos que sobre las cuentas externas se derivan de que los actores que controlan una proporción creciente nacional del ingreso nacional, sean fuertes demandantes de divisas.

·         En tercer lugar el predomino económico que experimenta la fracción extranjera.

En síntesis la extranjerización  de la economía domestica, es producto de la ostensible debilidad del capital nacional. Se trata de una fracción que ante su incapacidad de competir con el capital extranjero, ha venido desplegando una estrategia hacia ámbitos productivos ligados al procesamiento de recursos básicos. Así en su internalización subordinada, estos sectores han renunciado a encarar un proyecto susceptible de impulsar la reindustrialización que pueden potenciar las ventajas dinámicas de la economía local, como mecanismo para hacer viable una sociedad más inclusiva e igualitaria.

 

 Ejes de intervención vinculados con la concentración económica

-En primer lugar surge como una necesidad de equilibrar las relaciones entre los distintos tipos de empresas, mediante la aplicación de alguna legislación vigente.

-En segundo lugar, el análisis de la formación de precios en mercados y la identificación de posibles prácticas desleales, deberían ser un objetivo ineludible de la política económica.

-En tercer lugar a partir de la institucionalización de la figura del grupo económico, debería establecerse ciertos límites a su expansión, así como definir nuevas relaciones entre el capital oligopólico y las firmas de menores dimensiones.

-En cuarto lugar, se encuentra la necesidad de formular e implementar un régimen de compra nacional, que establezca la obligación de las grandes empresas que reciben algún tipo de subvención estatal de formar proveedores locales y demandarle sus insumos y bienes de capital a esos productores.

Uno de los efectos más discriminatorios contra los sectores productivos locales generados por la apertura importadora y el proceso de extranjerización, ha sido la profunda desintegración vertical de la producción nacional.

Ejes de intervención vinculados con la extranjerización

-En primer lugar sería auspicioso que se implementara un registro de inversores y empresas foráneas y un conjunto de medidas tendientes a reducir lo más posible la propensión importadora que caracteriza a las firmas de capital extranjero radicadas en el país.

-En segundo lugar dado que una de las formas con las que las empresas extranjeras reasignan el excedente al nivel de la corporación de la cual forman parte, está vinculada con la fijación de precios de transferencia, el establecimiento de un estricto control sobre tal tipo de prácticas debería constituir un objetivo central de la política económica.

-En tercer lugar, en tanto las empresas extranjeras que actúan en el país conservan en sus países de origen una proporción mayoritaria de sus gastos e inversiones, en materia de inversión y desarrollo, deben completarse medidas que se orienten a incrementar los niveles de inversión y desarrollo en el país.

-En cuarto lugar, dado el elevado grado de extranjerización del aparato productivo local, se debería estimular la inversión en actividades de mayor valor agregado.

 

 

 

 

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