CONCENTRACIÓN Y
EXTRANJERIZACIÓN
LA ARGENTINA EN LA
POSCONVERTIBILIDAD
Introducción
Hay dos rasgos críticos
vinculados con el fortalecimiento de tendencias que se manifestaron con
particular intensidad en la década del 90: la creciente concentración económica
y la centralización del capital con eje en una fuerte extranjerización de la
estructura económica local.
Se entiende por
concentración económica a la incidencia que tienen las mayores firmas o
conglomerados empresarios de una actividad en la producción total de la misma.
La centralización del capital, alude a procesos por los cuales unos pocos
capitalistas acrecientan el control sobre la propiedad de los medios de
producción.
Para el pensamiento ortodoxo,
constituyen tendencias inmanentes del capitalismo, y por ende, es poco lo que
se debe hacer para controlarlos o regularlos, por medio de la intervención
estatal y que en todo caso lo que el estado debería hacer, es generar las
condiciones necesarias y suficientes para propiciar el desenvolvimiento de las mismas.
CAPÍTULO 1: CONCENTRACIÓN
ECONÓMICA
El peso de las grandes
empresas en la producción nacional
Existen diversas formas de
medir la concentración económica. Una de ellas surge de medir el peso de las
ventas de las 200 empresas más grandes del país en el valor de la producción
total.
En la posconvertibilidad se
ha asistido a un importante salto de nivel en materia de concentración
económica global en la Argentina: la participación de la elite empresaria en el
valor bruto de producción total ha aumentado.
Son varios los factores que
explican la intensificación del proceso de concentración económica, entre los
que interesa destacar:
·
El incremento en la tasa de explotación, en
particular a partir de la drástica caída de las remuneraciones reales de los
trabajadores.
·
La acelerada centralización de capitales que
tuvo lugar en el marco de la crisis y el abandono de la convertibilidad que
favoreció a los segmentos empresarios de mayor poderío económico.
·
La posibilidad de muchas corporaciones
lideres de capturar el excedente de manera diferencial (por ejemplo, a partir
de la fijación oligopólica de los precios y el acceso a subsidios públicos).
·
La integración de muchas de las compañías a
unidades económicas de tipo holding, que disponen de un amplio abanico de
opciones en materia productiva, tecnológica, comercial y financiera.
·
El hecho de que un número importante de las
empresas resultó favorecido por distintos espacios privilegiados de
acumulación.
·
La escasa preocupación por el ejercicio del
poder de la policía gubernamental en términos de control de fusiones y
adquisiciones y ante el ejercicio de prácticas desleales o anticompetitivas.
·
La inserción de varias de las firmas líderes
en los sectores de actividad más favorecidos por la reorientación del esquema
económico (petróleo, minería, varios comodities de las industrias alimenticia,
metálica, química, etc) así como muchos rubros terciarios (telefonía móvil,
medicina prepaga, cadena de supermercados).
·
La importante y creciente inserción
exportadora de muchas compañías, a favor del dólar alto, la reducción de los
costos salariales a escala internacional y la vigencia de términos de
intercambio favorables y mercados externos en franca expansión.
Las
grandes empresas y el comercio exterior
La acumulación y
reproducción ampliada de capital de las grandes empresas, se ha constituido en
uno de los principales elementos de la concentración económica.
En consecuencia a favor de
la nueva paridad cambiaria, la vigencia de bajos costos salariales a escala
mundial y un escenario internacional expansivo, muchas de las empresas se
fortalecieron orientadas hacia los mercados del exterior. En su mayoría eran firmas
controladas por capitales extranjeros y
por unos pocos grupos económicos nacionales con inserción en los sectores
productivos más favorecidos: la agroindustria, la minería, la actividad
petrolera, la elaboración de productos químicos, etc.
No solo se trata de un
número limitado de grandes compañías que asumen un papel protagónico, en la
generación de riquezas, sino que son los actores centrales en cuanto a la
obtención de divisas.
En la posconvertibilidad,
las firmas de la elite registraron abultados superávit comerciales, mientras
que el resto de la economía operó con desbalances muy acentuados. El principal
elemento de semejante heterogeneidad, se asocia al hecho de que la mayoría de
las firmas, se integran a grandes unidades económicas que cuentan con claras
posibilidades en materia financiera y un ciclo de acumulación
transnacionalizado.
CAPÍTULO
2: LA EXTRANJERIZACIÓN
La
consolidación del proceso de extranjerización
Fue en la década de 1990, cuando la intensidad y
el ritmo de las inversiones foráneas configuraron un nuevo estadio en el
proceso de extranjerización de la estructura económica local por varios
factores:
·
La vigencia de políticas públicas como la
liberalización comercial y financiera, la desregulación, las privatizaciones,
el establecimiento de distintas garantías y beneficios para los inversionistas
extranjeros, la reducción arancelaria y la adopción de sistemas de promoción
que facilitaron el establecimiento local de las firmas extranjeras.
·
La celebración de tratados bilaterales de
inversión.
·
La decisión de consolidar el Mercosur con la
ampliación de la demanda interna y la posibilidad desplegar estrategias de
complementación productiva y comercial.
·
La vigencia de importantes incentivos de
carácter institucional.
·
La sobreevaluación de la moneda doméstica.
Tras el agotamiento del
programa de las privatizaciones se asistió a una marcada desnacionalización del
entramado empresario. Es decir que la IED se oriento en la adquisición total o
parcial de empresas y conglomerados de origen nacional.
El flujo de la IED, creció a
un ritmo más elevado que la actividad económica y la inversión interna del
país, lo que refleja crecientes grado de extranjerización de la economía vía
importación de capitales foráneos.
Con respecto al
comportamiento de la IED en las últimas décadas (1993-2009) se pueden
diferenciar dos etapas: una en que la
IED, asumió un ritmo y una intensidad significativa (Convertibilidad) y otra en
que los capitales extranjeros terminaron por consolidarse como actores
centrales del proceso de acumulación local (posconvertibilidad).
La consolidación del proceso
de extranjerización durante la posconvertibilidad guarda relación con dos
fenómenos que interesa destacar:
En primer lugar durante este
período, se registró una serie de cambios a favor del capital extranjero en
varias compañías, en cuya propiedad participaban accionistas locales que
contaban con amplias potencialidades de crecimiento. Otro proceso relevante ha
sido la transferencia de empresas y tenencias accionarias entre capitales
extranjeros, particularmente en sectores que han devenido claves en el actual
proceso económico, como las actividades mineras y petroleras.
En segundo lugar, la
búsqueda de mercados con ventajas comparativas, que les garanticen cuotas de
ganancia elevadas.
En relación al aumento de la
IED, en la posconvertibilidad figuran sectores que en la década de 1.990, se
desnacionalizaron de modo significativo (comunicaciones, financiero y comercio)
o que forman parte de una estrategia global de las firmas transnacionales
(automotriz) o que aprovechan las ventajas comparativas asociadas a la dotación
de recursos naturales.
En la actualidad las
transnacionales que se desenvuelven en
el país tienen una suerte de doble inserción estructural: por un lado están
aquellas vinculadas con la vieja división internacional del trabajo:
producciones estructuradas sobre la base de ventajas comparativas estáticas y
por otro lado, están aquellas ligadas a la nueva fase de internalización de los
procesos productivos.
Modalidades de la
extranjerización del gran empresariado local
En el régimen de
convertibilidad, las transformaciones que se produjeron estuvieron signadas, en
una primera etapa por la privatización de empresas públicas y en una segunda,
por una acentuada centralización del capital que derivó en una notable
extranjerización.
En ese marco el hecho más
destacable que se vincula con la expansión de las empresas extranjeras, es la
transferencia de importantes compañías estatales y privadas nacionales así como
la disolución de muchas asociaciones.
En la posconvertibilidad
continuó el proceso de desnacionalización, aunque con mucha menor intensidad
que bajo los años de vigencia del régimen convertible.
La creciente
extranjerización de la elite empresaria emerge como una línea de continuidad
muy importante entre la posconvertibilidad y el modelo de los años 90, que ha
dado lugar a una ostensible pérdida de decisión nacional.
Al cabo del proceso de extranjerización
que tuvo lugar a partir de la convertibilidad, en el 2009, las compañías
transnacionales tenían una considerable inserción sectorial en la industria
manufacturera. Principalmente se encuentran orientadas a la producción
agroalimentaria, a la industria química y a la armaduría automotriz.
Otra actividad que atrajo a
inversores extranjeros, es la vinculada con la prestación de servicios. En este
rubro asumen un rol determinante los capitales transnacionales radicados en la
actividad telefónica.
Un último sector que merece
destacarse por su crecimiento, es el de la explotación de recursos
hidrocarburíferos y particularmente los minerales metalíferos.
Desempeño de los distintos
segmentos de la cúpula
En el periodo 2003-2009, las
firmas controladas por inversores foráneos tuvieron una participación
mayoritaria en las principales variables económicas (producción total, valor
agregado, ocupación, inversión, exportaciones, excedente del comercio
exterior).
El tamaño promedio de las
firmas extranjeras fue más elevado que el de las asociaciones y más holgado que
el de las líderes de origen nacional.
Se pueden establecer
diferencias entre las distintas empresas que son las siguientes:
·
En cuanto a la productividad de la mano de
obra, el rendimiento productivo de los asalariados empleados en las empresas
extranjeras, fue superior al de las asociaciones y al de las empresas
nacionales.
·
En el ámbito de las empresas controladas por
inversores extranjeros, se manifestó una distribución del ingreso mucho más
regresiva, que en el resto de las grandes firmas, ya que los empresarios
foráneos se apropiaron de una mayor porción del producto generado por los
asalariados.
·
La participación de los salarios en el valor
agregado de las compañías controladas por inversores foráneos, fue muy inferior
a la verificada en las asociaciones y en las empresas nacionales.
·
El superávit bruto de explotación en las
empresas extranjeras,
es más
elevado que en las controladas por accionistas locales y que el de las
asociaciones.
·
Las empresas extranjeras presentan una menor
capacidad para generar puestos de trabajo.
·
El coeficiente global de inversión del
capital extranjero se ubico por debajo de sus márgenes de rentabilidad.
En el plano interno, las
compañías transnacionales no parecen haber sido agentes difusores e la
inversión, ni de la innovación tecnológica y por otra parte, al ser fuertes
importadoras de bienes de capital, han contribuido a profundizar el deterioro
de la industria local de maquinaria y equipo.
En la posconvertibilidad se
consolidó el predominio transnacional en la economía argentina.
Es importante tener en
cuenta tres cuestiones:
·
En primer lugar, el hecho de que las
compañías transnacionales, sean poco generadoras de empleo y que en su interior
se manifieste una distribución del ingreso regresiva.
·
En segundo lugar, es importante reparar en
los riesgos que sobre las cuentas externas se derivan de que los actores que
controlan una proporción creciente nacional del ingreso nacional, sean fuertes
demandantes de divisas.
·
En tercer lugar el predomino económico que
experimenta la fracción extranjera.
En síntesis la
extranjerización de la economía
domestica, es producto de la ostensible debilidad del capital nacional. Se
trata de una fracción que ante su incapacidad de competir con el capital
extranjero, ha venido desplegando una estrategia hacia ámbitos productivos
ligados al procesamiento de recursos básicos. Así en su internalización
subordinada, estos sectores han renunciado a encarar un proyecto susceptible de
impulsar la reindustrialización que pueden potenciar las ventajas dinámicas de
la economía local, como mecanismo para hacer viable una sociedad más inclusiva
e igualitaria.
Ejes de intervención vinculados con la
concentración económica
-En primer lugar surge como
una necesidad de equilibrar las relaciones entre los distintos tipos de
empresas, mediante la aplicación de alguna legislación vigente.
-En segundo lugar, el
análisis de la formación de precios en mercados y la identificación de posibles
prácticas desleales, deberían ser un objetivo ineludible de la política
económica.
-En tercer lugar a partir de
la institucionalización de la figura del grupo económico, debería establecerse
ciertos límites a su expansión, así como definir nuevas relaciones entre el
capital oligopólico y las firmas de menores dimensiones.
-En cuarto lugar, se
encuentra la necesidad de formular e implementar un régimen de compra nacional,
que establezca la obligación de las grandes empresas que reciben algún tipo de
subvención estatal de formar proveedores locales y demandarle sus insumos y
bienes de capital a esos productores.
Uno de los efectos más
discriminatorios contra los sectores productivos locales generados por la
apertura importadora y el proceso de extranjerización, ha sido la profunda
desintegración vertical de la producción nacional.
Ejes de intervención
vinculados con la extranjerización
-En primer lugar sería
auspicioso que se implementara un registro de inversores y empresas foráneas y
un conjunto de medidas tendientes a reducir lo más posible la propensión
importadora que caracteriza a las firmas de capital extranjero radicadas en el
país.
-En segundo lugar dado que
una de las formas con las que las empresas extranjeras reasignan el excedente
al nivel de la corporación de la cual forman parte, está vinculada con la
fijación de precios de transferencia, el establecimiento de un estricto control
sobre tal tipo de prácticas debería constituir un objetivo central de la
política económica.
-En tercer lugar, en tanto
las empresas extranjeras que actúan en el país conservan en sus países de
origen una proporción mayoritaria de sus gastos e inversiones, en materia de
inversión y desarrollo, deben completarse medidas que se orienten a incrementar
los niveles de inversión y desarrollo en el país.
-En cuarto lugar, dado el
elevado grado de extranjerización del aparato productivo local, se debería
estimular la inversión en actividades de mayor valor agregado.
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