FEDERACION AGRARIA HOY. EL CAMPO
ARGENTINO EN DISCUSION.
LAUTARO LISSIN: sociólogo de la Universidad d
Buenos Aires y Magister en Sociología Económica del IDAES de la Universidad
Nacional de San Martin.
LA BISAGRA DE LOS NOVENTA
A comienzo de los 90, se introdujeron
reformas que impactaron en el sector agropecuario argentino y, especialmente,
en el asociado tradicional de la Federación Agraria: el pequeño y mediano
productor.
Entre las medidas que impactaron en el
sector se destacaron: el establecimiento de un tipo de cambio fijo
(convertibilidad peso-dólar), el rediseño de la política impositiva (reducción
y/o eliminación de los derechos a la exportación e importación), la
desregulación de los mercados, nueva política de créditos e incrementos en los
fletes por la incidencia de los peajes en las rutas y la supresión de toda la
red de organismos del Estado que regulaba e intervenía en la actividad
agropecuaria.
La liquidación de la Junta Nacional de
Granos (JNG), acompañada de las transformaciones en el mercado de cereales,
produjo un proceso de concentración de la producción y centralización del
capital a través de la selección de productores a partir del cual permanecieron
en el mercado aquellos capaces de financiar toda la cadena de producción (semilla,
siembra, fertilizantes, combustible, cosecha) y comercialización (fletes y
comisiones). Frente a esta situación, el rol del Estado se redefinió, en lo que
respecta al agro. De tener una fuerte presencia destinada al desarrollo e
impulso de las actividades agropecuarias pasaría a cumplir una función de
política meramente asistencial a partir de una serie de programas que en
términos generales tuvieron como objetivo apoyar la reconversión productiva del
pequeño y mediano productor rural a partir de brindarle asistencia técnica y
financiera, intentando ayudarlo en el proceso de adaptación de sus
explotaciones con vistas a las nuevas condiciones de producción.
CAMBIOS Y AGRONEGOCIOS
Otro cambio realizado en este periodo
fue la liberalización del comercio del primer cultivo transgénico utilizado en
la Argentina, en 1996: la soja resistente al herbicida glifosato. Se adopto el
nuevo paquete tecnológico, este paquete para la soja se fue conformando en
forma gradual desde la incorporación del doble cultivo con trigo en los ´70, la
siembra directa y finalmente el avance genético y su sinergia con la aplicación
del glifosato. A lo cual se sumo la maquinaria agrícola que acorto los tiempos
del laboreo, aumento la eficacia del proceso productivo.
La soja RR (Roudup Ready) se
implemento en la campaña 1996-1997 en un 6% de la superficie destinada a este
cultivo y se expandió en 1999-2000 a un 85% de la superficie. Aproximadamente
el 90% de la producción de soja se concentra en la región pampeana. En la
llamada “zona núcleo”, desplazo al maíz y al girasol.
Estas modificaciones impactaron en la
identidad del chacarero tradicional de la región pampeana, asociado a la
Federacion Agraria, acostumbrado a que a partir del esfuerzo y su presencia en
la tierra podía alcanzar el bienestar de su núcleo familiar.
Otra de las cuestiones que
profundizaron la situación de crisis del pequeño y mediano productor rural fue
que se origino una competencia sin límites por el alquiler de tierras
incrementándose el valor de su arrendamiento. Nuevos actores, como los fondos
de inversión y los llamados “pools de siembra”[1],
provocaron una presión adicional sobre el mercado de tierras llevando a un
incremento en los precios cuando se trataba de su alquiler. Son los pequeños y
medianos propietarios que al no tener capacidad financiera para llevar adelante
la producción ceden sus tierras a productores de mayor capacidad económica.
LA GRAN PARADOJA
El incremento en los niveles de
cosecha, sobre todo a partir de 1997-1998, puede explicarse en la existencia de
una moneda local crecientemente sobrevaluada. Esta realidad modifico la
relación de precios entre productos e insumos y permitió su importación a bajo
costo. Así fue que frente a un escenario de rentabilidad favorable y
privilegiando la posibilidad de tener ganancias a partir de la exportación, un
número considerable de productores opto por darle prioridad a este tipo de
cultivos.
Al menos en el sector agropecuario,
las reformas introducidas plantearon una aparente incoherencia: mientras se
generaban cosechas record las mismas medida implicaban una crisis económica de
enormes dimensiones para un número considerable de productores, los pequeños y
medianos en especial.
LA FEDERACIÓN ANTE LA CRISIS
Una de las situaciones que mayor
preocupación ocasionó en el seno de la entidad federada fue el creciente nivel
de endeudamiento alcanzado por los asociados. El problema estaba en las
posibilidades reales de poder hacer frente al pago de sus cuentas. Esto muestra
la existencia del crédito como herramienta fundamental para el desarrollo de
distintos proyectos. Lo que marco el ritmo del sector que se constituyo en el
problema d fondo para el pequeño y mediano productor rural fue el nivel de
ganancias alcanzado. En este diagnostico coincidían las restantes entidades agrarias:
la CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), SRA (Sociedad Rural Argentina) y
Coninagro (Confederaciones Intercooperativa Agropecuaria Cooperativa Limitada).
Fiel a sus postulados tradicionales
desde la FAA se peleó por la intervención estatal en las actividades
productivas añorando las funciones que el Estado cumplía por el sector.
Pero el contexto de crisis y la
debilidad del Estado para proceder antes las distintas demandas de los diversos
actores pusieron en evidencia que sería difícil obtener respuestas
institucionales a los reclamos de sus asociados.
Desde la FAA se estructuro un esquema
de alianzas que la acercaban a sus pares sectoriales.
ALIANZAS SECTORIALES
Durante los últimos tiempos de la
convertibilidad, la FAA comenzó a manifestar su preocupación por las
problemáticas que atravesaba el sector agropecuario. Sus reclamos se
cerraban dirigían en forma exclusiva
hacia la atención de las principales problemáticas productivas, poniendo el
acento en la necesidad que (desde el Estado) se formule una política integral
pensando en el desarrollo de las actividades agrícolas y ganaderas. En estas
apreciaciones coincidían otras entidades del sector, como Coninagro.
Durante los primeros años de crisis
(1998-2000), la FAA se aproximo a las restantes entidades agropecuarias, que se
sustento en la difusión de fuertes demandas sectoriales que instalaron las
condiciones para el mismo. En uno delos actos realizados (abril de 1999)
participaron las cuatro entidades (SRA, CRA, FAA y Coninagro); significo una
medida inédita ya que desde 1975 las agrupaciones no actuaban conjuntamente.
Las aproximaciones entre la SRA y la
FAA resulto llamativa. La SRA fue una ferviente defensora de las reformas
estructurales que más afectaron al devenir de las producciones del pequeño y
mediano productor rural.
FRAGILIDAD
La Federación Agraria surge en el
contexto de crisis del modelo agroexportador, en 1912. Nació como organización
alternativa a la SRA. Desde el principio tuvo la necesidad de diferenciarse y
expresar los intereses de los pequeños y medianos agricultores familiares.
En la coyuntura de crisis el acuerdo
existente entre las entidades agrarias respondió mas a una necesidad
estratégico-política que a un
acercamiento ideológico entre las corporaciones. Aquí entran en juego variables
vinculadas a los rasgos propios y particulares del sector económico de
pertenencia y a las propias organizaciones.
Teniendo en cuenta los distintos modos
de acción hirtoricos y las tendencias que caracterizan a las corporaciones, la
Federacion Agraria opto por una estrategia de alianza sectorial con entidades
que tenían allanados los canales comunicativos con el Estado. De este modo, la
FAA priorizaría presentar sus inconvenientes alrededor de un reclamo conjunto
agropecuario, autodenominado como el campo. La totalidad de las
entidades del agro se ha caracterizado por cerrar filas frente a cuestiones
externas que impactaran sobre el sector. Al ser considerada una medida agresiva
para con “el campo”, se unificaban los intereses diversos. Las quejas sobre
falta d atención estatal hacia las actividades productivas y las críticas por
los recursos que le son sustraídos al sector sin retorno para financiar sus
actividades, fueron expresiones que se oyeron con frecuencia.
En 1999, el gobierno menemista, con
una clara idea de separar la unión existente, negocio por separado con las SRA
los reclamos de la entidad. Provoco que ésta se bajara de la realización de
nuevas protestas.
Hasta el año 2001, la FAA estructuro
sus reclamos de la mano de sus pres sectoriales. Serian criticadas desde el
interior de la misma organización. Los principales desacuerdos provenían de una
corriente interna denominada Chacareros Federados quienes se manifestaron en
contra de las alianzas desarrolladas por estos años por la Federación. A esto
se le sumo el manejo económico ineficiente de la FAA, la caída de la cuota
societaria.
CAMBIO DE GOBIERNO
En 1999 asumio un nuevo gobierno,
producto de la coalición entre la UCR y le Frente País Solidario (FREPASO), la
formula compuesta por Fernando De la Rúa y Carlos Álvarez. Con esta llegada del
nuevo gobierno las críticas de los asociados hacia la dirigencia de la entidad
federada se fueron profundizando. El contexto de la crisis homogeneizó la
diversidad de situaciones productivas. Si bien la situación no se mejoro, desde
la entidad se mantenía una postura proclive al gobierno, dialoguista y con una
disminución de las protestas.
El problema principal era el
endeudamiento con los bancos nacionales. En este contexto, el nuevo gobierno
nacional le ofreció a René Bonetto, presidente federado, un cargo directivo en
el Banco Nación. Esto fue aceptado, sin previa consulta con las bases; tenía en
sus manos el futuro de un número considerable de productores.
Ante todo esto, tuvo lugar el acto
anual eleccionario. Eduardo Buzzi, hasta el momento Secretario Gremial, venció
al candidato opositor propuesto por los Chacareros Federados.
UNA MIRADA SOCIAL
En un contexto crítico se desarrollo
el cargo de Buzzi; por un lado el escenario de crisis dificulto que las
demandas fueran atendidas y resueltas por el gobierno, y por otro lado el
enfrentamiento internos de sus asociados. Asociados en distintas producciones
(lechería, ganadería, azúcar, algodón, entre otros) mostraron su desacuerdo por
el armado de las acciones encaradas de la mano de entidades como la SRA y el
apoyo al gobierno de la Alianza.
La FAA dejo de lado su postura acrítica,
y comenzó a manifestarse en oposición al gobierno nacional. Comenzó a unirse en
las protestas organizadas por la CGT, la Central de Trabajadores Argentinos
(CTA), la Confederación de Trabajadores de la Educación de la Republica
Argentina (CTERA). También de la marcha contra la pobreza realizada en Plaza de
Mayo el 21 de Septiembre junto a la Asamblea de Pequeños y Medianos Productores
(APYME) y la CTA.
La FAA rompió con la homogeneidad
construida con las restantes entidades del sector. Empezó a orientar su
accionar por fuera del bloque agropecuario.
NUEVO ESCENARIO PRODUCTIVO
Las expresiones de Dhualde
coincidieron con las de la FAA: la necesidad de abandonar la convertibilidad
era ineludible, pero resultaba necesario plantear un debate que apuntara a proyectar
sobre qué pilares se sustentaría el nuevo modelo. Era el tiempo de los actores
productivos. La industria y el agro debían premiar sobre el sector financiero.
Desde la Federación Agraria se comenzó
a expresar la necesidad de tocar el tipo de cambio para reducir la pesada deuda
y pasar la misma en pesos. Hubo coincidencia plena entre las cuatro entidades
agropecuarias.
Si bien los cambios implicaron
beneficios para los productores, no todos los recibieron de igual modo. Para el
chacarero (asociado tradicional de la entidad federada) resulto un proceso
altamente costoso. Fue a mediado de los años noventa que a partir de la
conjunción de una serie de acontecimientos se fue conformando un nuevo
escenario productivo en el sector: apertura económica, innovación tecnológica,
monocultivo de soja, entre otros.
Estos cambios hicieron que el
chacarero que lograba mantenerse en pie, se viera obligado a atravesar una
serie de procesos que apuntaban a modificar su identidad redefiniendo su perfil
productivo.
La emergencia del empresario
agropecuario produjo una serie de impactos en el perfil tradicional del
chacarero, por un lado incidió sobre sus quehaceres cotidianos, por el otro,
marco una reorganización del trabajo tanto hacia adentro de las explotaciones
como hacia fuera del espacio agropecuario. Se transformo así la histórica
vinculación existente entre productor, trabajo familiar y tierra.
RE-TENSIONES
La temática de las retenciones
aparecía en escena con un conflicto desarrollado por la producción lechera. El
problema era el reparto de las ganancias entre los productores, la industria y
las cadenas de comercialización. La distribución desigual de los beneficios
entre los productores y la cadena de comercialización no era un problema
reciente. La demanda de los productores fue avalada por las cuatro entidades
agropecuarias. La posibilidad de regreso de las retenciones a las exportaciones
de las producciones primarias se fue instalando con fuerza.
La gravedad de la crisis instalo el
debate acerca de las retenciones entre las corporaciones, dividiendo las aguas
dentro del supuesto frente. Fueron la FAA y Coninagro quienes comenzaron a
atenuar sus criticas iniciales. Ambas estaban dispuestas a aceptar las
retenciones, siempre y cuando los recursos obtenidos se volcaran en el sector
agropecuario. Dejaban en claro que era necesaria la intervención del estado.
MEDIDAS DE FUERZA
A finales de abril de 2002 la CRA y la
FAA anunciaron la realización de un paro agropecuario de 72 horas, en repudio
al posible aumento de las retenciones a las exportaciones del sector. Esto
forzó al presidente a abrir una instancia de dialogo. De parte del gobierno
hubo un compromiso de establecer un cronograma de reducción de las retenciones.
Duhalde se comprometía a revisar y resolver la situación.
RELACIONES AMISTOSAS
El año 2003 se inicio con un horizonte
de esperanza para las expectativas de la Federación Agraria. Kirchner asumió la
presidencia el 25 de mayo. Sus propuestas y la necesidad de afianzar la
producción y el trabajo produjeron un acercamiento con la FAA. Durante los
primeros meses de su gestión, la Federación Agraria profundizo las relaciones
con el gobierno.
De entidad oficialista, la FAA paso a
un duro enfrentamiento a fines de 2005 y principios de 2006 con el conflicto
por el cierre a las exportaciones ganaderas y los controle del Secretario
Interior Guillermo Moreno en el Mercado
de Hacienda de Liniers.
Los elevados precios de los
principales productos agropecuarios y la posibilidad de un aumento veloz de los
ingresos contribuyeron a que los productores optaran por aquellas producciones
orientadas a la exportación.
Un hito en la historia de la
Federación Agraria fue el congreso Nacional y Latinoamericano sobre Uso y
Tenencia de la tierra (a cargo de la FAA) que ocasionó cierto malestar con
aquellos vinculados productivamente a la región pampeana. El productor pampeana
esta abocado al monocultivo, otras regiones, en cambio, se dedican a la
producción de frutas, algodón, leche y/o horticultor.
TEMBLORES INTERNOS
Para la FAA el modelo agrícola que se
conformaba estaba formando (maquinarias y equipos orientados a la gran escala)
un perfil empresarial en el productor tradicional y provocando en el interior
del país un impacto desfavorable en términos poblacionales. Ante este escenario,
los reclamos federados se sustentaron en la necesidad de una acción estatal a
través de la formulación de políticas públicas focalizadas y dirigidas a
valorizar el carácter multifuncional de la agricultura familiar.
Las leyes de arrendamiento, la titularización
de los ocupantes precarios, los derechos de las comunidades aborígenes, la
necesidad de frenar el proceso de extranjerización de tierras aparecieron en la
agenda de prioridades futuras para la FAA.
Esto significo el cambio de relación
que se venía dando hasta el momento entre la Federación Agraria y el
kirchnerismo.
PELEA POR LA CARNE
Desde el 2005 los cruces entre las
corporaciones del sector y el gobierno aumentaron. Los temas giraban en torno a
la producción, los precios y sobre todo el destino de la carne vacuna, producto
vital en la dieta de los argentinos. La situación provoco una notable presión
en los precios, incrementándose los valores de los principales cortes vacunos.
El gobierno tomo la decisión de triplicar ( de un 5 al 15 por ciento) las
retenciones vigentes para la exportación ganadera. Se resolvió congelar los
precios durante un año. El compromiso fue sellado por la Federación Agraria
acompañada de representantes de consignatarios y frigoríficos. Las restantes
entidades (SRA y CRA) se negaron a firmar el acuerdo. Estas entidades
reclamaban que frente a la crisis vacuna de habilite la importación de carnes
como solución. Antes esta propuesta la FAA se opuso fuertemente presentando
argumentos. Sostuvo que el ingreso de carne de otros países implicaría un
elevado riesgo para el estado sanitario de los rodeos argentinos. Los
proveedores podían ser países con aftosa y carentes de controles sobre este
tipo de enfermedad, entre otros. La Federación advirtió sobre una clara
intención que cubría esta medida: que la población argentina consumiera carne
de baja calidad mientras los grandes ganaderos y frigoríficos seguirían
haciendo negocios exportando las mejores carnes.
Desde la FAA se propuso la
intervención del Estado como elemento esencial. La SRA y las CRA estaban en
contra de cualquier intervención estatal.
La producción agropecuaria pampeana
presenta hoy una paradoja: a pesar del incremento del precio de la carne, como
consecuencia de la demanda externa, no se puso en marcha una fase de retención
de ganado vacuno. Esto hubiera permitido garantizar la producción de carne a
largo plazo y abastecer tanto a la demanda externa como al consumo interno.
CERRANDO EXPORTACIONES
Una resolución del 8 de marzo
(nº114/2006) estableció la suspensión de las exportaciones de carne por 180
días. La veda alcanzo a las carnes frescas, refrigeradas o congeladas, a las
preparaciones y conservas y a los extractos o jugos bovinos. Quedaron afuera
las exportaciones convenidas en acuerdos país-país y aquellos envíos
comprendidos en los cupos tarifarios de cortes enfriados y congelados sin hueso
de alta calidad otorgados por la Unión Europea. Esto último es conocido como
Cuota Hilton.
El desencadenante de la decisión
oficial fue el aumento del precio de la carne.
¿Qué implicancias tuvo la decisión
gubernamental para la FAA y sus pares sectoriales? La misma ocasiono un
enfrentamiento entre las entidades agropecuarias. La Federación Agraria
insistió en la necesidad de que el Estado intervenga. Pero la CRA y la SRA expresaron
su rechazo a la medida gubernamental.
La FAA reclamaba por una mayor
intervención estatal que cuestione el modelo de concentración económica y
extranjerización.
TODO CAMBIA
En septiembre de 2006 la FAA intento
desprenderse de esa imagen oficialista, cuando el Ministerio de Economía
canceló 200 millones de pesos proyectados en el presupuesto del año entrante
destinados a la agricultura familiar. Para la FAA la agricultura familiar debía
ser una política de Estado que sirviera para generar el desarrollo del sector
agropecuario.
Durante el final de ese año. La FAA
participo de movilizaciones en el interior del país y en la realización de un
paro agrario. Propuesto por la CRA, el mismo se sustento en el clima de
descontento contra la política de contención de precios agropecuarios del
gobierno, encarada por la Secretaria de Comercio y comandada por Guillermo
Moreno.
RETENCIONES Y CONFLICTO
Luego del cierre de exportaciones
ganaderas, el gobierno anuncio una medida crítica para el sector: el incremento
de los derechos de exportación. El nuevo esquema de retenciones móviles (marzo
2008) para la soja, girasol y el maíz y sus productos derivados unifico
nuevamente a las corporaciones agropecuarias. A partir de este momento se
desato un conflicto con diversos matices, marchas y contramarchas, una fuerte
disputa entre las entidades representativas del sector agropecuario a través de
su Mesa de Enlace y el gobierno de Cristina Fernández.
Hasta la resolución numero 125 el
impuesto a las exportaciones de soja llegaba al 35%. La citada resolución elevo
la alícuota del impuesto y al mismo tiempo lo vinculo a las variaciones del
precio internacional. Al subir o bajar este valor el impuesto a la exportación
hacia lo mismo según una tabla preestablecida.
Para comprender el incremento a los
derechos a las exportaciones es necesario conocer el contexto internacional. La
medida estaba relacionada a las fuertes subas de los precios internacionales de
los commodities agrícolas que estaban impactando en los valores domésticos
Frente a esta tendencia alcista de los
precios internacionales, el objetivo de las retenciones móviles era desacoplar
los precios locales de los internacionales.
En esta coyuntura apareció nuevamente
el carácter dual del sector agropecuario: exportador y proveedor de alimentos
en el mercado interno al mismo tiempo.
Ante la crisis alimentaria
internacional el incremento de los precios internacionales puso en escena una
situación similar a la acontecida en 2006 con el conflicto por el precio de la
carne.
Para poner freno a la situación, el
gobierno de Cristina Fernández decido implementar las retenciones móviles.
EL FRENTE AGROPECUARIO
El carácter indirecto de las
retenciones afecto con mayor intensidad a los pequeños y medianos productores.
Una medida de estas características no impacta de igual manera a la totalidad
de los agricultores, ya que los costos y la sensibilidad frente a cualquier
modificación d las márgenes de ganancia son mayores a medida que las
dimensiones de la explotación se reducen.
Desde las agrupaciones agrarias se
expreso que las retenciones tuvieran un impacto diferencial en la rentabilidad
de los productores. Para las mismas resultaba necesario diferenciar a los
productores mas chicos y considerar a aquellos que vivían mas alejados de los puertos
por lo cual acarreaban mayores costos de transporte. Teniendo en cuenta esto,
desde el Ministerio de Economía se hicieron algunas modificaciones. Así, se
establecieron compensaciones para los productores de menor tamaño y para
aquellos que realizaban sus labores en las zonas mas alejadas de los puertos.
Sin embargo, la resolución 125 logro
colocar en el olvido y opaco las criticas realizadas años anteriores por la FAA
a sus pares sectoriales por sus reclamos parciales sin demandar, por ejemplo,
por un plan agrícola ganadero que apunte al desarrollo y fortalecimiento del
sector.
A partir de su participación en la
Mesa de de Enlace la FAA revitalizaba sus alianzas tradicionales con sus pares.
La medidas de fuerza incluyeron el
cese de comercialización de productos agropecuarios en todo el país y la
convocatoria a las sociedades rurales del interior a sumase a la realización d
asambleas y marchas.
En el estallido de los acontecimientos
la Mesa de Enlace decidió extender la medida de paro por tiempo indeterminado.
La situación repercutió en el gobierno. La presidenta mantuvo un duro discurso
ante la prolongación del reclamo.
HETEROGENEIDAD FEDERADA
Existen una serie de cuestiones que permiten
reflexionar sobre la perdurabilidad d la Mesa de Enlace y que tienen su
incidencia en las decisiones y acciones encaradas por el frente agropecuario y
por la FAA.
Asociados tradicionales de la región
pampeana, núcleo duro histórico de la FAA, diseñaron diversas estrategias de
supervivencia. Entre las más importantes se destacan:
A-
Aquellos
productores que consiguieron mantenerse en pie terminando por sumarse al nuevo
modelo de desarrollo propuesto por el paradigma dl “AGRONEGOCIO”.
B-
Otros
que frente al creciente valor del arrendamiento de tierras decidieron abandonar
sus labores productivas pasando a rentar sus campos a los grandes capitales.
C-
Aquellos
que si bien arrendaron sus tierras, conservaron sus maquinas y pasaron a formar
parte de lo que genero la presencia de grandes empresarios y nuevos actores.
D-
Y
productores que por diversos motivos no lograron mantenerse en pie viéndose
expulsados de sus actividades tradicionales.
Todo esto tuvo influencia
en la acción política desarrollada por la FAA materializando un cambio en la
orientación de la defensa de sus intereses respecto a los años anteriores. La
entidad se volcó a la defensa de los productores que optaron por el monocultivo
de soja.
La defensa de la principal
bandera enarbolada en 2003-2006 (agricultura familiar) fue olvidada
No tardaron en aparecer
las primeras fisuras. Dirigentes claves y productores familiares expresaron su
malestar. Productores familiares, productores de pequeñas porciones de tierra
permanecieron al margen del reclamo.
Las críticas sobre el
abandono de sus banderas fundacionales se hicieron oír a lo largo del año 2009.
Las principales objeciones apuntaban a que la FAA recupere su lucha por la
agricultura familiar y por el desarrollo de las producciones ligadas al mercado
interno.
ERRORES
La Mesa de Enlace se
consolido como un actor político relevante en la escena nacional. Actuó como
canalizador del descontento proveniente de distintos sectores de la sociedad.
En este sentido la protesta encarada por las corporaciones agrarias fue
funcional al crecimiento de los partidos políticos del arco opositor.
Al desconocer que los
cambios tecnológicos habían transformado el mapa rural el gobierno cometió una
serie de errores. No todo el campo argentino es lo mismo, por ellos al momento
d diseñar una medida resultaba necesario conocer y diferenciar las distintas
realidades del sector. Estas cuestiones se manifestaron en los discursos
realizados por la presidenta en el mes de marzo. Además, las limitaciones
oficiales para dejar en claro el destino que iban a tener los recursos
obtenidos de las retenciones, causarían malestar entre el gobierno nacional y
el interior del país. Intendentes de los pueblos y ciudades del interior que se
topaban con serios problemas para afrontar económicamente la recuperación de
las vias de comunicación, junto con los comerciantes y los proveedores de
servicios se pusieron del lado de los productores rurales.
EL DEBATE PARLAMENTARIO
El proyecto de la
resolución 125 fue modificado por la Cámara de Diputados, introduciéndole una
segmentación de las retenciones (una alícuota menor para los pequeños y
medianos productores) y reconociendo una compensación por distancia para
aquellos que producían a mas de 400 kilómetros de la zona portuaria. Así el
proyecto llego al Senado. En esta instancia los intereses provinciales se
instalaron. Palabras como “federalismo” y “coparticipación” aparecieron en
escena canalizando los reclamos de un interior olvidado al momento del manejo
de los recursos financieros y estatales.
Los impuestos que
resultaron ser coparticipables (que retornó a las provincias) son el impuesto a
las ganancias, al cheque y al valor agregado, quedando fuera de la
participación la recaudación por los
derechos de exportación.
DESPUES DE LA DEROGACIÓN
Finalmente el jefe de
Gabinete Alberto Fernández anuncio la derogación de la resolución 125 y sus
posteriores modificaciones. Los principales beneficiarios de este proceso
fueron aquellos productores que por la extensión de tierras trabajadas exhibían
las mayores economías de escala, es decir, los costos por hectáreas más
reducidos. En menor medida, también se beneficiaros los propietarios rentistas
que comenzaron a ceder y no trabajar sus tierras, ya que el valor de las
tierras se incremento en función de la rentabilidad del sector.
En cambio los pequeños y
medianos productores vieron sus intereses afectados. Pasaron a tributar lo
mismo que los pools de siembra o los fideicomisos vinculados al capital
financiero.
Finalizada la derogación,
surgieron opiniones diferentes. Para la SRA
el conflicto estaba solucionado; en cambio para la FAA la derogación fue
el primer paso que debía complementarse con un tratamiento diferenciado de la
situación de los pequeños y medianos productores, solicitando la segmentación.
En la actualidad la
perdurabilidad de la FAA en la Mesa de Enlace es lo que mayor impacto produce
al interior de la organización. Hoy en dia surge los debates roces siendo posibles las rupturas internas.
Se cuestiona su permanencia y se insiste en la necesidad de dar batalla al
modelo de concentración agraria.
Productores de algodón,
frutas y hortalizas, así como los criadores de cabras y pollos, entre otros,
buscan recuperar su espacio dentro de la FAA.
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