lunes, 11 de julio de 2011

Síntesis libro "El desafío de la regionalización"

Instituto superior de profesorado Nº 7
“Brigadier Estanislao López”
Venado Tuerto

Profesorado en geografía.
Cátedra: Geografía Argentina II.
Profesora: Susana de Ilari.
Alumna: PORTÉ, Celina Marcela.

El desafío de la regionalización. Una herramienta para el desarrollo.
Colección claves para todos. Capital intelectual. 2010.

Autores: P. Farah/ L. Granato/ N. Oddone.

Patricia Farah: es licenciada en economía y magíster en derecho de la integración económica por la universidad del Salvador.

Leonardo Granato: Abogado postgraduado en desarrollo local por FLACSO y Magister en derecho de integración económica por la universidad del Salvador.

Nahuel Oddone: Licenciado en relaciones internacionales y magíster en integración económica Global y Regional por la Universidad Internacional de Andalucía.

Introducción

Desde hace más de una década las provincias argentinas vienen experimentando la integración en regiones. Desde una perspectiva institucional se abordarán los aspectos generales del proceso de regionalización en nuestro país, con la finalidad de favorecer el conocimiento del estado actual de las regiones interprovinciales y de las funciones que, tras la reforma constitucional de 1994, las mismas están obligadas a cumplir.

El Estado Nacional es el instrumento que da respuesta a las necesidades de la población, pero el mismo resulta demasiado grande para solucionar los pequeños problemas locales, pero a su vez las provincias resultan demasiados pequeñas para enfrentar las distintas problemáticas que involucran a más de un estado provincial. En este sentido las regiones emergen como un estadio intermedio entre dos niveles de gobierno.

En la actualidad Argentina participa activamente del proceso de integración supranacional del MERCOSUR y de concertación de la UNASUR, que resulta poco sustentable si al mismo tiempo no se afianzan los procesos de integración hacia adentro del Estado nacional.

Las provincias deben saber qué integrar, cómo integrarse y para qué integrarse. La regionalización es un recurso de los Estados provinciales. La región se relaciona así con las ideas de unión, articulación, cogestión, cooperación, subsidiariedad y descentralización.





CAPÍTULO 1: CONSTRUYENDO LA IDEA DE REGIÓN.

El proceso de globalización en las últimas décadas ha generado significativos en la geografía económica y la política mundial que tendieron a desdibujar la idea de un Estado Nacional rígido. El surgimiento de procesos de integración nacional tales como la Unión Europea, la Comunidad Andina, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte o el Mercosur, por una parte, y la revitalización e integración de los territorios subnacionales de las provincias o ciudades a través de la redes concertadas como Mercociudades, por la otra ponen de manifiesto la necesidad de articular estrategias complementarias a los efectos de estimular la creación de diferentes niveles de gobernanza para los territorios.

Estos territorios son entendidos como una red de capacidades y cuentan como recursos: el nivel de especialización sectorial, economías externas (de aglomeración urbana, de localización en distritos industriales, etc.), el nivel de acumulación de conocimientos.

Integración hacia adentro.

En un mundo globalizado los mejores resultados se logran sobre bases integradas, y es así que la integración endonacional o regionalización constituye una respuesta para enfrentar los retos internacionales de la globalización.

Actualmente, Argentina participa activamente del proceso de integración supranacional de carácter intergubernamental del MERCOSUR y del proceso de concertación regional de la UNASUR, integración que solo resultará sustentable si al mismo tiempo se afianzan los procesos de integración regional, es decir se fortalece lo que ha dado en llamarse la “integración hacia adentro” del Estado Nacional.

No se puede dudar de que a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años, las asimetrías territoriales siguen caracterizando a nuestro país.

El Estado Nacional se ha vuelto demasiado pequeño para dar respuestas a algunos problemas, y demasiado grande para solucionar algunos problemas locales. Como respuesta a ello, la región emerge como un estadio intermedio producto de un proceso paulatino de integración interprovincial.

Diferentes autores han convenido en llamar a este último proceso de regionalización endonacional o de integración en regiones para describir los procesos que ocurren al interior de los Estados nacionales.

Entre los motivos de la regionalización endonacional se pueden mencionar:

 Especialización en el uso de los diferentes factores productivos.
 Disminución del déficit presupuestario, al favorecer la creación de economías de escala.
 Unificación de las bases tributarias.
 El apoyo a los microemprendimientos y el fortalecimiento del sector perteneciente a las pequeñas y medianas empresas.
 Despliegue de medidas operativas de asistencia e inversión social sobre la base de un programa regional de desarrollo y protección social que comprenda políticas de vivienda, salud, discapacidad, deporte y educación.
 Búsqueda de un desarrollo sustentable, calidad de vida e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional.

En torno al concepto de región.

El término región ha sido una preocupación constante en el análisis de la geografía, pero es recién en los años 60 que nace una geografía regional.

Una de las definiciones clásicas de región afirma que la misma es “un agrupamiento sociológico de tipo geográfico, polarizado, donde el predominio de los indicadores unificantes- espacio físico, estructura económica y estilo de vida- produce una conciencia de unidad regional, que sirve como instrumento natural para la integración de la comunidad”.

Construir socialmente una región es potenciar su capacidad de auto-organización, transformando entonces una comunidad inanimada, segmentada por intereses sectoriales consciente de la identidad sociedad-región capaz de movilizarse tras proyectos políticos colectivos.

Por lo tanto la región será entendida como una unidad territorial dentro de un Estado (subnacional) donde los actores y las instituciones locales se articulan para el diseño y la ejecución de políticas cuyo principal es promover el desarrollo en forma endógena, en paralelo y complementariamente a las políticas macro o sectoriales del gobierno nacional.

Diseño de políticas públicas regionales.

En el sistema político, específicamente dentro de régimen político, se encuentran las llamadas políticas públicas que se constituyen como flujos del régimen político hacia la sociedad.

Las políticas públicas regionales son el conjunto de acciones llevadas a cabo por las instituciones de gobierno de una determinada región dirigidas a solucionar las problemáticas comunes y satisfacer conjuntamente las necesidades de la ciudadanía.

La eficiencia en el diseño de políticas públicas regionales debe ser complementada a su vez por la estructuración de instancias de regulación y control de las acciones que permita favorecer los procesos de rendición de cuentas por parte de las diferentes instancias de gobierno.

Gobernanza de la proximidad y planteamiento estratégico territorial.

Las provincias bajo la integración en regiones se constituyen en nodos de un sistema de convergencia de flujos de demandas y respuestas políticas.

La gobernanza multinivel (con inclusión de las regiones y desde la perspectiva de la proximidad) aparece como un sistema en el que los gobiernos regionales comparten con el resto de los niveles las definiciones sobre los problemas y lineamientos de política pública construidos sobre agendas temáticas amplias y relativas al desarrollo económico y social.

Este sistema centrado en las regiones de poco servirá si no existe un planteamiento como en el sistema, es decir en el nivel de cada provincia en general, y de cada región en particular.

Que cada región cuente con su plan estratégico indica que la sociedad es consciente de la necesidad de pensar y construir una estrategia, que se define pensando en la región, su misión y visión de futuro. La planificación estratégica genera necesariamente objetivos comunes en el territorio, en las instituciones y en los agentes económicos y sociales que actúan en las provincias.

CAPÍTULO 2: LAS REGIONES EN ARGENTINA.

Nuestro país cuenta en la actualidad con regiones formalmente constituidas y organizadas que tienen por objeto alcanzar ventajas de escala, elementos que, junto a liderazgos territorialmente consolidados, permitirá convertir las ventajas comparativas en ventajas competitivas que favorezcan el desarrollo económico y social y la igualdad de oportunidades para la ciudadanía.


Antecedentes históricos y políticos.

A comienzos de la década de 1950, la República Argentina estaba dividida en 14 provincias (CORRIENTES, ENTRE RIOS, BUENOS AIRES, CÓRDOBA, SANTE FE, SANTIAGO DEL ESTERO, TUCUMÁN, JUUY, CATAMARCA, LARIOJA, SAN JUAN, SALTA, SAN LUIS Y MENDOZA) y los territorios nacionales o gobernaciones. A partir de ese año se crean las nuevas provincias consolidándose así el mapa del federalismo político argentino: en 1951 se provincializan los territorios del CHACO y LA PAMPA. En 1953 se declara provincia al territorio de MISIONES. El proceso de provincialización continua con la Ley Nº 14.408 en 1955 que establece la creación de provincias en todos los territorios nacionales existentes, surgiendo las nuevas provincias de FORMOSA, NEUQUÉN, RÍO NEGRO, CHUBUT Y SANTA CRUZ. Finalmente, el territorio de TIERRA DEL FUEGO, ANTARTIDA E ISLAS DEL ATLANTICO SUR se provincializa en 1990.

La idea de región, en nuestro país, desde un punto de vista jurídico se encuentra unida a su institucionalización con la reforma constitucional de 1994 con la clara finalidad de lograr un desarrollo económico y social. A lo largo de la historia Argentina podemos encontrar regiones de índole geográfica, militar, o incluso cultural.

Durante el transcurso de la década del 60 y 70 se llevó a cabo en el país una serie de estudios que adoptaron como objeto de análisis la totalidad del territorio nacional, proponiendo con variados criterios la adopción de ámbitos regionales como instrumentos útiles para el logro de los objetivos espaciales.

Dentro del mismo periodo se efectuaron experiencias en los niveles provincial e interprovincial que propusieron la puesta en vigencia de planes regionales. Ejemplo: la Corporación Norpatagonica creada en 1958 por un tratado interestatal entre la Nación y las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro y, que tuvo por finalidad el aprovechamiento nacional de los recursos naturales de la región y la promoción de la actividad industrial siderúrgica. La preocupación nacional y provincial por poblar los territorios patagónicos se ha visto materializada en distintos programas y propuestas regionales.

Durante 1961 y 1962, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y el Instituto Torcuato Di Tella realizaron diversos estudios sobre la estructura económica regional del país con el objetivo de alcanzar una división del territorio en regiones económicas adecuadas para el análisis del comportamiento espacial de la economía.

Este trabajo llevó a determinar 6 regiones polarizadas: Buenos Aires, Litoral, Centro, Cuyo, Noroeste y Valle del Río Negro. Los límites regionales no se correspondieron con los ámbitos provinciales, lo que dificultó la utilización de estas regiones como unidades operativas. En el año 1963 el mismo CFI publicó un documento denominado “Bases para el Desarrollo Regional Argentino” en el que se utilizaba un criterio de Región- plan adecuando los limites de las regiones a las divisiones provinciales por lo que surge una nueva determinación de 7 regiones: Patagonia, Comahue, Centro, Cuyo, Noroeste, Noreste y Pampeana. Al criterio establecido por el CFI se le introdujo como una de las modificaciones más importantes, la delimitación del Área Metropolitana estableciéndose así un total de 8 regiones de desarrollo en cada una de las cuales actuará una junta de gobernadores de las provincias comprendidas total o parcialmente en la Región.

El principal problema que se debe enfrentar en esta tarea de fortalecer el federalismo es el del enorme desequilibrio económico que se da entre las diversas provincias. Este desequilibrio llegó a un punto tal que hoy en día hay varias provincias que carecen de recursos propios suficientes, lo que determina una dependencia indebida del poder central, uno de los requisitos necesarios para que se fortalezca el régimen federal es que las provincias cuenten con los recursos necesarios y que los obtengan preservando su autonomía.

La región en la constitución nacional.

Es a partir de 1994 que la idea de establecer regiones se consolidará con base en la institucionalización favorecida por la Constitución Nacional reformada, durante la presidencia de Carlos Menem, mediante la Ley Nº 24.309 donde se declara necesaria la reforma parcial de la constitución de 1853.

Según indica la misma ley en su artículo 3º, entre los puntos habilitados para su debate y resolución en la convención constitucional se destaca la creación de regiones para el desarrollo económico y social. El nuevo texto constitucional contemplo la creación de regiones por parte de las provincias.

El artículo 124 del texto constitucional establece que las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines con conocimiento del Congreso Nacional.

Con la regionalización se trata de crear unidades funcionales que den respuesta a emprendimientos que por su complejidad exceden las posibilidades de las provincias y que no son atendidas debidamente por la Nación.

En definitiva, las exigencias impuestas por el desafío de lograr el desarrollo superan a las delimitaciones políticas que informan sol tres centros estatales de decisión – la Nación, las provincias y los municipios-, favoreciendo así el debate en torno a las nuevas funciones que las provincias en general, y que las regiones en general tienen por delante.

Si partimos de la realidad provincial habremos de ver a la región al menos como una posibilidad de mejorar la situación existente.

Si bien el tema de la regionalización no se hace presente en todas las constituciones provinciales, se puede afirmar que todas tratan el procedimiento y las facultades de los distintos poderes para la concertación interprovincial a través de la celebración de tratados.

La oportunidad de las regiones.

Las regiones en nuestro país nacen a través de un acuerdo o tratado de las provincias entre si. Ejemplo de ello son: el Tratado de la Región de la Patagonia, 1996, por las provincias de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa; el Tratado de integración Regional entre las provincias de Córdoba y Santa Fe, 1998, Tratado de Integración del Norte Grande Argentino (NOA-NEA), 1999; Tratado de Integración Económica del Nuevo Cuyo, 1988 entre las provincias de La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis.

Para que una región exista como una unidad jurídica de derecho no hay duda de que debe ser creada por un tratado interprovincial. Hay provincias que prevén la integración en regiones en sus respectivos textos constitucionales provinciales, aunque ello no es necesario ante la previsión del texto constitucional nacional.

Otro de los puntos de interés es evaluar la conveniencia de que una misma provincia integre más de una región. La Constitución Nacional nada establece al respecto, y en este sentido le corresponde a cada provincia disponer de qué parte de su territorio integrará una región y qué parte otra.

Las provincias, al crear regiones de desarrollo, pueden darse órganos de gobierno regionales propios y determinar el alcance de las competencias que se transfieren a tales órganos. Pero en ningún caso constituyen un nuevo nivel de gobierno, sino que sólo son una forma de descentralización administrativa del poder en el territorio.

CAPÍTULO 3: LAS PRINCIPALES REGIONES EXISTENTES.

Las primeras regiones frutos de pactos interprovinciales tuvieron lugar entre los años 1987 y 1988: Tratado de Integración del Norte Grande Argentino y Tratado de Integración Económica del Nuevo Cuyo. Con posterioridad a la reforma constitucional de 1994, se suscribió en 1996 el Tratado de la Región de la Patagonia. Para completar el mapa regional, en 1998 las provincias de Córdoba y Santa Fe establecen la Región Centro a la que en 1999 mediante la suscripción del acta correspondiente se incorpora la provincia de Entre Ríos.

Entre las motivaciones y objetivos comunes de estos procesos de integración están:

 Generar políticas conjuntas que corrijan las asimetrías entre las provincias.
 Diseñar políticas regionales para reducir el atraso en el desarrollo relativo.
 Dotar de infraestructura para canalizar la producción e incentivar nuevas inversiones públicas y privadas.
 Reforzar el sistema federal argentino.
 Aprovechar la complementariedad de los espacios geográficos desde una perspectiva de desarrollo sustentable, y favorecer la participación de los actores sociales locales para motorizar el desarrollo.



Región del Nuevo Cuyo.

Está conformada por las provincias de La Rioja, Mendoza, San Juan y San Luis. Las mismas abarcan la zona oeste-central del territorio Argentino, ubicándose en la provincia de Mendoza el principal paso internacional. Esto le confiere una posición estratégica, dado que posee buena parte del canal de comunicación transoceánico Santiago de Chile Buenos Aires.

La región de Cuyo se conformaba históricamente por las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis. La región del Nuevo Cuyo incluye La Rioja. Estas 4 provincias concentran el 8% de la población del país, con más de 3 millones de habitantes y el 15% de la superficie territorial.

En el ámbito educativo se destaca la Universidad Nacional de Cuyo. De reciente creación ha sido la Universidad Nacional de Villa Mercedes en la provincia de San Luis.

Marco Legal.

La región es creada por el Tratado de Integración Económica del Nuevo Cuyo, Suscripto en la ciudad de San Juan en 1988 entre las provincias ya citadas.

Evolución y perspectivas.

En 1999 se alcanzaron importantes avances en temas relacionados con el área de seguridad, la infraestructura hídrica y de comunicación terrestre (ferrocarril), la constitución del denominado “anillo energético” y en materia fitosanitaria.

Otro elemento de avance en las políticas regionales es el intento de construir una política minera común, en el marco de las potencialidades que presenta el Nuevo Cuyo. Prueba de ello fue la firma de la Declaración Federal para una Argentina Minera (1999), cuyo elemento central se basaba en la articulación del Estado y la región como eje directriz de la política minera nacional, destacando la potencialidad de la actividad extractiva como generadora de riqueza, empleo y desarrollo y como producto de una ventaja comparativa natural.

En materia de seguridad pública, se determinó la unificación de 4 puestos de control policial limítrofes y se llevaron a cabo avances concernientes al intercambio informativo.

En materia de medio ambiente quedó aprobada la Guía Forestal Regional, que permite los controles unificados del tráfico de flora y fauna.

Importantes han sido los esfuerzos para desarrollar el sector agroalimentario en el Nuevo Cuyo.

En materia productiva se destacan los avances en el sector vitivinícola. La firma del Acuerdo Vitivinícola entre los gobernadores de Mendoza y San Juan en 2008 constituyó un elemento importante para revitalizar la región del Nuevo Cuyo. También se firmo un convenio entre los gobiernos de San Juan y La Rioja en el que se busca estimular la cooperación técnica interprovincial, la investigación y la asistencia mutua en bienes y servicios que contribuyan al desarrollo sustentable de ambas provincias.


Región de la Patagonia.

Está conformada por las provincias de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Abarca todo el territorio austral del país, siendo la región menos densamente poblada.

La región concentra el 33% de la superficie total del territorio nacional, pero solamente el 6% de la población.

La región en su conjunto presenta grandes potencialidades turísticas de alto nivel internacional, y constituye un escenario propicio para la realización de competencias, olimpiadas invernales.

En términos de investigación y desarrollo, se destaca el Instituto Balseiro, alojado dentro del predio del Centro Atómico Bariloche. El instituto depende de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Otro centro de importancia es la Universidad Nacional del Comahue con diferentes sedes en las provincias de Neuquén y Río Negro.

Marco legal

Las provincias patagónicas de Chubut, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, constituidas como región se rigen por lo establecido en el Tratado suscripto en la ciudad de Santa Rosa en 1996.

Evolución y perspectivas.

En el año 2000 se realizó el Encuentro de Gobernadores Patagónicos bajo el lema “Consolidación de la Región Patagónica en Argentina y el mundo”, que tuvo como uno de sus principales temas la armonización de impuestos provinciales para evitar migraciones económicas entre los estados provinciales.

Está región tras haber resuelto casi la totalidad de los conflictos limítrofes, es necesario diseñar políticas de regionalización transfronterizas y binacionales para que la Patagonia Argentino-Chilena responda a las pautas del mercado turístico internacional.


Región Centro.

Esta conformada por las provincias de Córdoba, Entre Ríos Santa Fe. Situada en el interior del territorio nacional.

Esta región es de suma importancia para el desarrollo económico del país, dado que Santa Fe y Córdoba son las dos provincias con mayor peso económico después de Buenos Aires. Constituye el segundo polo productivo del país con una fuerte orientación exportadora. La región dispone de importantes centros logísticos como los puertos de Rosario, Santa Fe y Paraná y los aeropuertos de Córdoba, Rosario y Santa Fe.

La región concentra el 20% de la población total del país. En cuanto al desarrollo de instituciones locales, posee 29 universidades, entre estatales y de gestión privada, entre las que se destaca la Universidad Nacional de Córdoba.

Marco legal.

En 1998 los gobernadores de Córdoba y Santa Fe suscribieron en la ciudad de San Francisco el Tratado de Integración Regional que da creación a la Región Centro. En 1999, la provincia de Entre Ríos se integra al bloque mediante la suscripción del acta correspondiente.


Región del Norte Grande Argentino.

Está conformada por las provincias Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán, abarcando todo el limite norte de Argentina con los países de Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay. Dicha posición le confiere una importante ubicación en términos geoestratégicos por ser una de las vías de comunicación preferenciales con los principales socios comerciales y del proceso de integración regional del MERCOSUR y por constituir importantes salidas a los puertos de exportación de mercaderías del Océano Pacifico.

La región concentra el 21% de la población total del país, el 21% de la superficie territorial Argentina. Reviste un alto peso en cuanto a su ubicación geográfica, extensión territorial y cantidad de población. No obstante presenta un retraso significativo en términos de generación de riquezas, con altos niveles de pobreza e indigencia.

Individualmente, las provincias que conforman la región presentan deficiencias de infraestructura e incapacidad de financiarse en forma autónoma.

En cuanto a las instituciones de investigación más relevantes presentes en el territorio se mencionan las Universidades Nacionales de Tucumán y Salta.

Desde el Ministerio de Economía y finanzas públicas de la Nación se ha desarrollado el Programa Políticas Económicas para el Desarrollo Territorial, que tiene como objetivo fomentar el Desarrollo económico de la Región Norte Grande.

Este programa busca revertir una de las más grandes asimetrías del desarrollo regional de Argentina en el marco de un creciente proceso de integración; generar las bases para un desarrollo equitativo y sustentable; mejorar la calidad de vida y las oportunidades para las distintas comunidades radicadas en la región.

En 2004 se firma el acta en Resistencia, en la que se establece que la Región Norte Grande va a ser un medio para avanzar en el desarrollo de los pueblos involucrados, que deben identificar intereses comunes; que el bienestar de los pueblos es el objetivo único de tal integración.

El proceso de integración del Norte Grande, con un Tratado Interprovincial vigente y 14 acuerdos de acción conjunta, no solo tiene una estructura institucional definida, sino que también se han fijado precisos lineamientos para los órganos regionales.

Uno de los principales ejes de acción ha sido el Multiproyecto del Corredor Bioceánico Norte. Dicha iniciativa esta siendo supervisada por las provincias de Salta y Chaco, como coordinadoras del NOA y NEA respectivamente, en el marco del tratado de integración.


Conclusiones.

Hoy en día Argentina participa activamente como socio pleno del proceso de integración regional del MERCOSUR con iguales intenciones respecto de la concertación política de la UNASUR, avances más allá de las fronteras que resultan poco sustentables si al mismo tiempo no se afianzan los procesos de “Integración hacia adentro”, hacia el interior del Estado Nación.

Nuestro país se ha caracterizado (y aún se caracteriza) por importante asimetrías territoriales, que si no son resueltas por el diseño de nuevos mecanismos y políticas de equilibrio territorial, pronto se trasladan al ámbito supranacional.

La conformación de regiones entre provincias son la base de la integración. Las mismas deben impulsar desde su organización interna un fortalecimiento de las densidades institucionales provinciales así como de las redes de actuación cooperativas con el objeto de favorecer el desarrollo económico y social.

Cada región debe asumir el desafío de optimizar su organización endógena y adecuarse al desarrollo de nuevos medios que favorezcan la innovación y competitividad territorial.

Al hablar de regiones, no se trata de crea un nuevo nivel político de gobierno, pues la provincia sigue siendo el centro de redistribución territorial del poder, en tanto que la región se centra en el logro de objetivos de carácter económico y social.

Regiones activas brindarán el espacio para la formación de los nuevos liderazgos del desarrollo local y regional. Liderazgos innovadores y competitivos, flexibles y con capacidad de adaptación que permitan el diseño de políticas públicas capaces de favorecer el empoderamiento territorial toda vez que fortalecen los capitales sociales, locales y regionales.

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